‘El problema de los castigos: ¿por qué no educan?’ por Alberto Soler

‘El problema de los castigos: ¿por qué no educan?’ es el título de un interesante vídeo que el psicólogo Alberto Soler ha compartido en su canal de YouTube y que queremos recomendaros ver, pues ofrece píldoras muy interesantes sobre la parte negativa de este tipo de medidas impuestas a los niños.

Castigo infantil

Queremos compartir con vosotros un nuevo vídeo del psicólogo especializado en psicología clínica y de la salud, Alberto Soler, valenciano y padre de dos hijos que, entre otras cosas, es experto en psicoterapia y asesoramiento a padres, imparte charlas y conferencias sobre educación y crianza y es autor del libro Hijos y padres felices: Cómo disfrutar de la crianza.

En este vídeo, Alberto Soler habla sobre los castigos y explica por qué no educan, un tema del que se ha hablado mucho, pero aún así, muchos padres, abuelos, profesores y tutores, siguen empleándolos, y no de vez en cuando, precisamente. En muchas familias los castigos acaban convirtiéndose en una rutina, y es interesante saber cómo afectan a los pequeños.

Bajo estas líneas os dejamos el vídeo titulado ‘El problema de los castigos: ¿por qué no educan?’ de Alberto Soler, quien, haciendo alusión a la psicología skinneriana, explica que buscar una alternativa al castigo es un indicio de civilización. También aclara algo que muchos padres y tutores pensarán, que el castigo sí funciona, pero a corto plazo, pero los efectos que tienen a medio y largo plazo no son deseables.

El castigo genera emociones negativas en el niño que ha sido castigado, por ejemplo, miedo, rabia, ansiedad… también genera un modelo negativo de conducta que en un futuro se puede imitar, interfiere en la relación entre el castigador y el castigado, lo que puede llevar a un rechazo, en este caso, del hijo al padre o tutor. Además, el castigo puede dar como respuesta otra acción del niño castigado que también sea indeseada, e incluso puede conducir a que el menor disminuya algunas conductas positivas.

Detalle muy importante es destacar el tipo de castigo al que hace referencia el psicólogo, y es a cualquiera, teniendo en cuenta que no se deben imponer castigos físicos. Lo más habitual es retirar ciertos ‘privilegios’, como no dejarle ver la tele, comer algo que le gusta o quitarle su juguete favorito, y aunque parezca que este tipo de castigos son menos severos, lo cierto es que también tiene factores negativos. Alberto Soler afirma que los castigos del ‘te quedas sin’, normalmente no tienen relación con la conducta que se desea corregir, son desproporcionadas, no se aplican inmediatamente después de imponerlo y no requieren ningún esfuerzo por parte del niño.

Cuando este tipo de castigos se hacen de forma indiscriminada, acaban insensibilizando a los niños en este sentido. Al final parece que los padres quieren fastidiar a los hijos ‘para que aprendan’, pero lo niños no aprenden a través del castigo ni físico ni emocional, el valor educativo no se mide por el grado de sufrimiento que se provocan con este tipo de medidas que lo único que consiguen es sacar la rabia del niño.

Alberto Soler hace reflexionar sobre cómo afecta que los padres impongan un castigo de forma improvisada, en caliente, lo fácil que es que los niños dejen de creer en ellos, y en lo negativo que es tener que utilizar el castigo o las amenazas para conseguir mejorar la conducta de los pequeños, se consigue todo lo contrario, lo que los niños necesitan entender es por qué no se aprueba su conducta y cuál es el comportamiento correcto.

Foto | Mindaugas Danys

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