Campaña #ProtectSchools, Declaración sobre Escuelas Seguras

La ONG Human Rights Watch (Observatorio de Derechos Humanos) ha puesto en marcha la campaña #ProtectSchools, iniciativa enmarcada en la Declaración sobre Escuelas Seguras, cuyo propósito es concienciar a los Gobiernos y a la población en general, sobre la necesidad de evitar que las escuelas se conviertan en centros de uso militar durante los conflictos bélicos.

 #ProtectSchools

Se ha puesto en marcha la campaña #ProtectSchools, iniciativa que se enmarca en la Declaración sobre Escuelas Seguras creada el año pasado con una serie de directrices que tienen el cometido de prevenir el uso militar de escuelas y universidades durante los conflictos armados. Estas directrices son de carácter voluntario y con ellas se pretende reducir el impacto de los conflictos armados en la educación.

En un escenario de guerra y otros conflictos, escuelas y universidades se convierten en bases militares, en teoría la presencia militar tiene el cometido de velar por la seguridad, pero también es un recordatorio para los niños de lo que podría ocurrir. Esta es la razón por la que la ONG Human Rights Watch (Observatorio de Derechos Humanos), dedicada a la investigación, defensa y promoción de los derechos humanos, ha puesto en marcha la campaña #ProtectSchools. La campaña que podéis ver en el vídeo, tiene el objetivo de conseguir que se firme la Declaración de Escuelas Seguras como compromiso para excluir estos centros del uso militar.

El vídeo es bastante explicito, podéis ver a una niña cuyo objetivo es el de estudiar en medio de un despliegue militar en un marco violento donde impera el mundo de las armas. Se supone, como decíamos, que estas fuerzas tienen el objetivo de velar por la seguridad de los centros (en algunos casos), pero en realidad los convierten en diana de los ataques, lo que pone en peligro a los niños que se atrevan a acudir a la escuela.

La Declaración de Escuelas Seguras es un compromiso político de carácter internacional de los gobiernos para proteger mejor a los estudiantes en tiempos de guerra, seguramente los países que disfrutan de paz, seguirán las directrices, pero como ya hemos comentado, al ser voluntario, posiblemente sea ignorado por los países en conflicto. Bede Sheppard, director de Human Rights Watch (HRW), explica que ha visitado muchas escuelas que han sido dañadas o destruidas, la razón es que estaban siendo utilizadas con fines militares. La presencia de soldados incrementa el riesgo de que profesores y alumnos puedan morir (los que se atrevan a acudir), pero probablemente, la mayoría evitarán ir a la escuela, lo que se traduce en la negación al derecho de recibir educación.

Pero en tiempos de guerra no se puede hacer una vida normal y la ética precisamente no es lo que impera en los conflictos, no se puede hacer la guerra y paralelamente que la vida se desarrolle como si no ocurriera nada. No es que estemos en contra de la declaración, pero es un compromiso que se puede considerar que se encuentra en la cuerda floja. Lo que hay que procurar es mediar en los conflictos y evitarlos, los niños y la población en general se beneficiarán de ello.

Según leemos aquí, hasta la fecha 56 países han aprobado la Declaración de Escuelas Seguras y se han comprometido a abstenerse de utilizar las escuelas, países con elevado riesgo de conflicto como Sudán del Sur, Afganistán o República Democrática del Congo, se han comprometido a no hacer uso de estos centros. Pero la pregunta en este caso es, ¿han llegado al mismo acuerdo con guerrillas, opositores y otros regímenes extremistas?

A continuación, os transcribimos las Directrices para Prevenir el Uso Militar de Escuelas y Universidades durante Conflictos Armados:

-Utilizar las Directrices, e insertarlas dentro de la política y los marcos operativos nacionales en la medida de lo posible y apropiado.

-Hacer todo lo posible a nivel nacional para recoger datos fiables y relevantes sobre ataques a instalaciones educativas, las víctimas de los ataques y el uso militar de las escuelas y universidades en situaciones de conflicto armado, inclusive a través de los mecanismos de supervisión y presentación de informes existentes; facilitar la recopilación de dichos datos; y proporcionar asistencia a las víctimas, de manera no discriminatoria.

-Investigar las denuncias de infracciones de las normas nacionales e internacionales aplicables y, en su caso, procesar como es debido a los perpetradores.

-Elaborar, aprobar y promover enfoques ‘sensibles al conflicto’ al abordar la educación en los programas internacionales de ayuda humanitaria y cooperación al desarrollo, y en el ámbito nacional, en su caso.

-Intentar garantizar la continuidad de la educación durante los conflictos armados, apoyar el restablecimiento de los servicios educativos y cuando se esté en posición de hacerlo, proveer y facilitar cooperación y asistencia internacional a programas dirigidos a prevenir o responder a ataques contra la educación, inclusive para la implementación de esta Declaración.

-Apoyar los esfuerzos del Consejo de Seguridad de la ONU sobre los niños y los conflictos armados y del Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados y de otros órganos, entidades y agencias pertinentes de Naciones Unidas.

-Celebrar reuniones periódicas, a las que se invitará a organizaciones internacionales relevantes y a la sociedad civil, con el fin de examinar la implementación de la presente Declaración y el uso de las Directrices.

Este tipo de campañas aunque loables, tienen muchos inconvenientes e incógnitas, la mayoría de conflictos se producen en países en vías de desarrollo y es difícil que todos se conciencien con la necesidad de respetar el derecho a que los niños reciban educación en tiempos de guerra. ¿Qué opináis sobre las directrices y la campaña?

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