En Estados Unidos muchos alimentos para bebés están contaminados con niveles peligrosos de metales pesados

Una investigación pone al descubierto que en Estados Unidos muchos alimentos para bebés que se comercializan en todo el país y por grandes marcas de alimentación infantil, están contaminados con niveles peligrosos de metales pesados. En algunos casos se ha detectado que se llega a superar en 91 veces el valor permitido por la legislación.

Alimentos infantiles contaminados

Hoy conocemos una investigación realizada por un subcomité de la Cámara de Estados Unidos, en la que se concluye que muchos alimentos para bebés están contaminados con niveles peligrosos de metales pesados como, por ejemplo, el plomo, el cadmio, el mercurio y el arsénico. En este estudio se utilizaron los documentos y pruebas internas de cuatro marcas de alimentos para bebés, la sorpresa fue descubrir que todos apuntaban contaminación por metales pesados.

Merece la pena recordar que la Organización Mundial de la Salud advierte que incluso en niveles muy bajos, la exposición a los metales pesados puede causar graves daños en el cerebro de los bebés y en algunos casos resultan irreparables. Por ello la recomendación es que estos elementos no estén presentes en la alimentación infantil, pero parece que a las compañías de productos infantiles les importa poco la salud de los más pequeños.

Tres compañías se negaron a cooperar en la investigación, lo que ha puesto en alerta al comité porque esta negativa podría estar relacionada con el ocultamiento de información, es decir, que los niveles de metales pesados en los productos alimenticios sean más elevados. Para organizaciones como la EWG (Environmental Working Group, Grupo de Trabajo Ambiental) este es otro ejemplo más de cómo fracasa en su trabajo de proteger a la población la FDA (Agencia de Medicamentos y Alimentación de Estados Unidos).

Según EWG esto ocurre cuando son las compañías de alimentos infantiles las que deciden qué es apto y seguro para los bebés y niños pequeños, tarea que debe realizar la FDA. No es la primera vez que esta agencia acepta los estudios que realizan las empresas, sin llevar a cabo investigaciones independientes que ratifiquen los resultados que se le presentan, eso es un grave error, no se puede confiar en las empresas alimentarias y este es un claro ejemplo de ello. Esta organización comenta que durante demasiado tiempo, la FDA ha permitido que las empresas alimentarias y de productos químicos exploten ciertas lagunas legislativas para introducir alimentos con sustancias químicas indeseables. Por ello se recomienda que se indique a la FDA que debe cumplir escrupulosamente la ley y eliminar esas lagunas legislativas existentes, por el bien de la población y en especial de los bebés y niños pequeños.

Según los resultados de la investigación, en algunos casos se ha detectado en alimentos para bebés la presencia de 180 partes por millón de arsénico inorgánico, hasta 91 veces el valor máximo permitido, en el caso del plomo, en el agua se han detectado valores que han superado hasta en 177 veces los establecidos por la legislación. Por cierto, sobre el plomo, decir que la Academia Estadounidense de Pediatría y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) coinciden en que no existe un nivel seguro en la infancia, su exposición daña y se ha relacionado con un retraso en el crecimiento.

Dado que los bebés son especialmente vulnerables a los efectos de estas sustancias tóxicas, las empresas deberían ser totalmente transparentes sobre sus estándares y pruebas, además, no tienen excusa alguna para no cumplir con la legislación y con sus propios estándares de seguridad. Aquí explican que los alimentos para bebés que contienen metales pesados tóxicos, no muestran ninguna advertencia en las etiquetas de los envases, lógico, ya que no se venderían los productos. Por otro lado, los fabricantes tienen la libertad de testar los ingredientes o no realizar ninguna prueba, eso es algo que no tiene sentido en absoluto.

Por último, destacar que incluso la FDA tiene errores graves, en el caso del arsénico inorgánico en el arroz destinado a la alimentación infantil, su limite máximo permitido es muy elevado para proteger a los bebés y niños pequeños de los efectos neurológicos que ocasiona. En resumidas cuentas, es evidente que hay que realizar una profunda reforma legislativa y poner a los fabricantes de productos alimenticios en su sitio, para ellos es más importante el beneficio económico que la salud de la población.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este documento (pdf) del comité de investigación.

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