¿Cómo cuidar la piel en el embarazo? Tips a tener en cuenta

El embarazo es una etapa muy bonita en la vida de una mujer, pero no hay que olvidar que en ella se producen un amplio abanico de cambios tanto a nivel físico como mental. La piel es muy sensible a las alteraciones que se producen durante la etapa de gestión, de forma que es importante conocer una serie de consejos básicos para cuidarla. La variación en los niveles hormonales provoca diferentes cambios en la piel: estrías, acné, manchas, oscurecimiento…

Lo primero a tener en cuenta es que los baños o las duchas de agua caliente no son nada recomendables porque resecan en gran medida la piel. Lo mejor es que la temperatura del agua sea templada.

Estrías

Las estrías se producen en las capas más profundas de la piel, cuando se rompen las fibras de elastina y colágeno de la dermis. Aparecen generalmente en los pechos, el vientre, los muslos, el abdomen, las caderas y la cara interna de los brazos. Entre el 70% y el 90% de las mujeres embarazadas tienen estrías, así que es algo completamente normal.

Es importante ponerle remedio desde el primer momento, cuando aparecen líneas de color rojo muy finas y ligeramente elevadas. Poco a poco se van transformando en líneas más gruesas y adquieren un tono violeta y, finalmente, las estrías tienen un aspecto blanquecino.

¿Se pueden evitar las estrías? Por suerte sí. Hay que hidratar muy bien la piel ya que cuanto más elástica sea menos posibilidades existen de que aparecen las estrías. Además, es esencial beber dos litros de agua diarios, que se pueden acompañar de la ingesta de frutas y verduras ricas en agua, como la sandía o el pepino.

Celulitis

La celulitis es una alteración del tejido conjuntivo de la piel. La manifestación más inmediata es la acumulación de depósitos de grasa en determinadas zonas del cuerpo, especialmente los muslos, glúteos y piernas durante el embarazo.

Durante la gestación es fundamental seguir una alimentación saludable y equilibrada: evitar los alimentos con un alto contenido en grasas, reducir la sal y beber abundante agua.

Además, los masajes favorecen en gran medida la circulación sanguínea. Hay que darse un masaje a diario con movimientos circulares ascendentes, comenzando por los pies hasta los glúteos.

Si no existe ningún incoveniente a nivel médico y la mujer embarazada puede hacer ejercicio, es conveniente que camine o nadie media hora todos los días. También tiene que evitar permanecer en la misma postura mucho tiempo.

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