Las constantes vitales del niño

Las constantes vitales son aquellos parámetros que se miden para conocer el estado de salud de una persona. Como es evidente, estos valores serán diferentes entre las personas adultas y los niños pequeños. Incluso, dependiendo de la edad del niño, los parámetros serán diferentes. Entre las constantes vitales hemos de destacar las siguientes: frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, temperatura y presión arterial.

Los termómetros de mercurio han dado paso a los termómetros digitales para medir la temperatura del cuerpo

Las constantes vitales son una serie de medidas, a través de las cuales se valora el estado de una persona. Como es evidente, los recién nacidos tienen unas constantes vitales diferentes al resto de personas. Incluso, podríamos decir que, dependiendo de la edad a la que se controlen estas mediadas, los valores óptimos serán variables, para aprender más sobre estos temas relacionados con nuestros hijos existen multitud de cursos y talleres en España dedicados a este asunto. Los principales parámetros fisiológicos son los siguientes: la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria, la presión arterial y la temperatura. Conocer los valores que debe tener tu hijo es muy importante para no alarmarte en caso de tomarle la temperatura o en caso de recibir noticias de un médico.

La frecuencia cardiaca es la velocidad del pulso, es decir, los latidos del corazón por minuto. Se puede obtener de forma manual, palpando la parte anterior de la muñeca (arteria radial) o la parte exterior del cuello (arteria carótida). El pulso varía con la edad, con la actividad física, con el estado emocional y con el estado de salud. No tiene las mismas pulsaciones un niño con fiebre y que toma medicación que un niño sano. Dependiendo de la edad del paciente, los valores en estado de normalidad de las pulsaciones por minuto serán los siguientes:

  • Un recién nacido tiene entre 120 y 170 pulsaciones por minuto.
  • Un lactante menor de un año tiene entre 120 y 160 pulsaciones por minuto.
  • Un lactante mayor de un año tiene entre 110 y 130 pulsaciones por minuto.
  • Un niño entre dos y cuatro años tiene entre 100 y 120 pulsaciones por minuto.
  • Los adultos solemos tener entre 60 y 80 pulsaciones por minuto.

La frecuencia respiratoria hace referencia a los movimientos respiratorios. El ciclo respiratorio comprende una fase de inspiración y una fase de espiración. Este parámetro se puede medir contando las contracciones torácicas producidas en un minuto. Si ves que tu hijo tiene una respiración excesivamente pausada o acelerada, deberías saber que la frecuencia cardiaca tiene los siguientes valores en estado de normalidad:

  • Para un recién nacido, la frecuencia cardiaca oscila entre 30 y 80 contracciones por minuto.
  • Para un lactante menor de un año, la frecuencia cardiaca oscila entre 20 y 40 contracciones por minuto.
  • Para un lactante mayor de un año, la frecuencia cardiaca oscila entre 20 y 30 contracciones por minuto.
  • Los adultos solemos tener entre 15 y 20 contracciones torácicas por minuto.


La presión arterial se suele medir en la farmacia con un aparato oscilométrico. La presión arterial es aquella que es ejercida por la sangre a su paso por las paredes arteriales. Existen dos medidas de presión: la presión sistólica, que es la presión máxima; y la presión diastólica, que es la presión mínima. Según la edad del niño, la presión arterial debe tener los siguientes valores en estado de normalidad:

  • Los lactantes, entre 60 y 90 de presión máxima, y entre 30 y 62 de presión mínima.
  • Los niños de dos años: entre 78 y 112 de presión máxima, y entre 48 y 78 de presión mínima.
  • Los adultos solemos tener entre 100 y 140 de presión máxima, y entre 60 y 90 de presión mínima.

En cuanto a la temperatura, es el equilibrio entre la producción de calor por el cuerpo y su pérdida. La obtención de la temperatura se realizará mediante el termómetro. Antes los termómetros eran de mercurio pero, debido a lo contaminante que es este elemento si sale del cristal que lo contiene, se han sustituido por otros digitales. La medición de la temperatura corporal del niño se puede realizar en dos sitios: en el recto y en la axila –no es aconsejable medir la temperatura en la boca–. Si medimos la temperatura en el recto, debemos saber que siempre es medio grado superior a si la tomamos en la axila. Dependiendo de la edad del niño, la temperatura debe tener los siguientes valores en estado de normalidad:

  • Los recién nacidos han de tener una temperatura corporal entre 36,1º y 37,7º.
  • Los lactantes hasta dos años tienen una temperatura corporal media de 37,2º.
  • Los adultos solemos tener una temperatura entre los 36º y los 37º.

Por lo que si tu hijo de un año tiene una temperatura de 37,1º no te preocupes, es una temperatura que se encuentra dentro de lo normal.

Foto: Joan Planas en Flickr

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