La otitis infantil, qué es y cómo tratarla

La otitis es una inflamación que puede producirse en el oído externo, el  medio o el interno. Sus causas más comunes son los resfriados, los baños en la piscina o el mar, las alergias, las heridas en la parte externa del oído, el humo del tabaco, etc. Ésta es una enfermedad infecciosa que puede estar provocada tanto por virus como por bacterias y suele ser más común en los menores de 5 años.

La otitis provoca fuertes dolores de oído, bastante insoportables para los pequeños, y acostumbra a ir acompañada de fiebre, vértigo, problemas de audición, llanto bastante frecuente,  irritabilidad, problemas para conciliar el sueño y pérdida de apetito.

Seca bien los oidos del niño una vez lo duches, así evitarás complicaciones.

Estos son algunos consejos que podemos ofrecerte para prevenir y aliviar la otitis:

–          Para aliviar el dolor, la posición ideal para un niño es semisentado y apoyando la cabecita en toallas calientes secas  o calor seco (podemos calentar un paño con un secador de pelo). Esto les calmará bastante, sobre todo de noche. Si no tenemos nada de esto a nuestro alcance, un remedio rápido que les calma es la mano de mamá o de papá. Pónsela en el oído que le duele y que apoye su cabecita en ella, esto le calienta, reconforta y le calma.

–          Cuidado con los bastoncillos típicos de los odios, ya que si se usan incorrectamente pueden provocar tapones, lastimar la piel del oído o incluso la perforación del tímpano.

–          Evitar la humedad en los oídos es importante ya que previene la aparición de otitis. Para ello es bueno secarles bien los oídos después de bañarse, ya sea en el mar, en la piscina o en la ducha. Si utilizamos secador el pelo, tendremos que secar la parte externa del oído con mucho cuidado y desde lejos, así evitaremos que les quede humedad en el exterior del oído.

–          Protege las orejitas del pequeño lo máximo posible al salir a la calle, sobre todo en invierno. El frío y el viento son malos aliados para nuestros hijos.

–          Si han perdido el apetito, debemos ofrecerles cosas que les gusten y productos lácteos.

Más allá de estos remedios caseros, la otitis se trata con antibióticos. Hay que recordar que nunca debemos medicar a los niños sin supervisión, por eso, siempre que sospechemos que el pequeño tiene otitis debemos acudir a un pediatra lo antes posible para que lo pueda poner en tratamiento. Como esta enfermedad es común que vuelva a desarrollarse de nuevo en otras ocasiones, el mejor consejo para pasarla es la paciencia. Los niños lo pasan realmente mal con ella y siempre buscarán consuelo en mamá o papá.

Foto por Adam Selwood en Flickr

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