Niños con trastornos alimenticios necesitan el apoyo de sus padres

Los trastornos alimenticios no solamente afectan a las jovencitas con problemas de identidad, es un problema que afecta la vida de cada vez mayor cantidad de niños, niñas y adolescentes, inclusive los adultos pueden ser víctimas de la anorexia o de la bulimia, y en cualquiera de los casos uno de los pilares fundamentales en el camino hacia la recuperación es el apoyo de la familia.

Es necesario que los padres que tengan niños que sufran un trastorno alimenticio se informen bien al respecto acerca de las herramientas con las que cuentan para ayudarlos en familia y junto con el trabajo de los profesionales y el tratamiento adecuado. Es de suma importancia no caer en situaciones de negación o de enojo ante el conocimiento del problema, sino actuar de forma positiva para encontrar la solución.

Los expertos indican que no es tan importante encontrar la causa del problema, como actuar en consecuencia, y antes que nada lo primero que hay que hacer es buscar ayuda, un equipo terapéutico activo generalmente suele ser de gran ayuda para los niños que sufren este problema en su relación con la comida y su propia identidad que se ha visto desvirtuada en gran variedad de aspectos.

Al respecto de este tema, el doctor Ovidio Bermúdez, médico del Programa de Trastornos Alimentarios de la Clínica Psiquiátrica Laureada de Tulsa, Oklahoma, Estados Unidos y miembro de la junta de directores de la Asociación Nacional de Desórdenes de Alimentación, expresa:

«Cuando un adolescente padece un problema de ansiedad no es el único que enfrenta un inconveniente. Por el contrario, se trata de un tema de familia, razón por la cual tanto el chico como sus padres y hermanos deben buscar ayuda. Creemos que la participación, la ayuda y el apoyo de los padres son aspectos fundamentales para mejorar los resultados de un tratamiento».

De forma reciente se han desarrollado dos estudios que arrojan nueva información sobre los problemas alimenticios de los niños y adolescentes. El primero indica que de 80 adolescentes participantes el 40% había contado con el apoyo de sus familias y fueron esos los que a los seis meses de tratamientos habían dejado de provocarse el vómitos, lo que indica claramente que la contención de la familia es fundamental para el buen pronóstico del afectado.

La segunda investigación contó con la participación de 32 adolescentes femeninas que sufrían anorexia y se les hizo un seguimiento durante 3 años de tratamiento. Luego de un tiempo se pudo definir que el 75% de las niñas que habían contado con el apoyo de sus familias para el desarrollo de terapia de familia integral habían superado su trastorno alimenticio y comenzaron una vida mucho más saludable.

«Tanto en el caso de la bulimia como en el de la anorexia lo fundamental es que el terapeuta trabaje con la familia para darles la orientación que necesitan a fin de lograr que el niño se alimente correctamente y recupere peso. Desde este punto de vista, es la familia la que se convierte en agente de cambio. Este método ha sido mucho más estudiado en la bulimia que en la anorexia centrándose en el papel de los padres como responsables de evitar que los chicos vomiten, y en cambio opten por realizar comidas regulares»…»Ahora sabemos que los desordenes de alimentación son trastornos reales y que no tienen mucho que ver con la crianza. Aun así el papel de los padres formando un grupo de trabajo con los terapeutas, médicos clínicos y nutricionistas es fundamental. En Estados Unidos, según la NEDA, hay casi diez millones de mujeres que padecen este tipo de patologías, así como también un millón de hombres De éstos grupos, se calcula que el 90 por ciento son chicas de entre doce y 25 años».

Vía | Infancia Hoy
Foto | sashomasho

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