Los bebés reconocen cuando no saben algo y lo expresan de forma no verbal

Los bebés saben expresar su incertidumbre de forma no verbal, reconocen cuando no saben algo y son capaces de transmitirlo, así se demuestra en un estudio desarrollado por expertos de la Escuela normal Superior de París.

Investigación con bebés

Un estudio desarrollado por expertos de la École Normale Supérieure de París (Francia), concluye que los bebés saben mucho más de lo que creemos, así se ha demostrado en un experimento en el que se ha analizado la metacognición de los bebés sin utilizar el lenguaje. La metacognición es el pensamiento estratégico para utilizar y regular la propia actividad de aprendizaje y habituarse a reflexionar sobre el propio conocimiento.

En edad adulta los seres humanos toman decisiones y son capaces de evaluar los pensamientos que tienen y las elecciones que realizan, en el caso de los niños, se consideraba que no podían valorar la toma de decisiones por su falta de comunicación verbal, considerando que esta habilidad se desarrollaba a medida que crecían. En esta investigación se ha logrado determinar que los bebés de entre 19 y 20 meses expresan su incertidumbre de forma no verbal y pueden reconocer que no saben algo y son capaces de transmitirlo.

En la investigación se llevó a cabo una prueba de memoria no verbal con un grupo de 80 bebés con el propósito de averiguar si los niños pedirían ayuda para no cometer errores. Cada uno de los niños tenía que recordar la localización de un juguete colocado debajo de una de las dos cajas que se habían puesto sobre una mesa. Tras un breve periodo de tiempo (un máximo de 13 segundos), se pedía a los niños que señalarán dónde estaba el juguete escondido, esta acción fue a su vez dividida en dos opciones, una en la que los padres podían ayudar a los niños en la elección y otra en la que los pequeños no podían recibir ayuda.

Si los bebés veían donde se había escondido el juguete no había problema en identificar correctamente la caja donde estaba sin ayuda, pero si no vieron donde se había ocultado y no tenían modo de poder saber dónde estaba, miraban constantemente a sus padres, esto es comunicación no verbal con el propósito de poder resolver el problema.

Los resultados muestran que los bebés piden ayuda a su manera para poder evitar cometer el error de señalar la caja incorrecta, por otro lado, se apunta que la solicitud de ayuda se identifica cuando las pruebas a las que se enfrentan son imposibles de resolver y tienen plazos de memoria más largos, es decir, cuando pasa mucho más tiempo desde que se esconde el juguete en la caja para que conteste donde se encuentra.

Esto demuestra que los bebés pueden evaluar sus propias dudas y compartir esa información con su entorno (en este caso los padres) para poder alcanzar su objetivo, encontrar el juguete escondido. Según leemos aquí, los resultados apuntan que la sensibilidad metacognitiva está presente en los pequeños mucho antes de lo que se creía, pudiendo examinar sus propios procesos cognitivos sin que sea necesaria la verbalización. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este estudio publicado en Pnas (Proceedings of the National Academy of Sciences).

Foto | Philippe Put

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