Los anuncios de comida poco saludable son los de mayor audiencia entre los niños y niñas españoles

Una investigación concluye que los anuncios de comida poco saludable son los de mayor audiencia entre los niños y niñas españoles. La razón es que una buena parte de los niños, ven la televisión fuera de la franja horaria infantil, por lo que inevitablemente están expuestos a la publicidad de alimentos con escaso valor nutricional.

Anuncios de comida poco saludable dirigidos a los niños y niñas

Un estudio desarrollado por expertos de la Universidad Oberta de Catalunya y la Universidad Pompeu Fabra, concluye que la autorregulación del sector de la publicidad para evitar que la infancia sea expuesta a anuncios de comida poco saludable no funciona, y prueba de ello es que este tipo de anuncios son los de mayor audiencia entre los niños y niñas españoles.

Según los resultados del estudio, los anuncios que fueron más vistos entre el año 2016 y 2018 en las franjas horarias donde los niños podían estar sentados frente a la televisión, correspondían a anuncios de comida poco saludable y de escaso valor nutritivo. Los expertos comentan que la razón es que las empresas alimentarias no juegan limpio, por un lado, se vulneran los principios del código de autorregulación de forma reiterada, por el otro, según las estadísticas los niños continúan viendo la televisión fuera de sus franjas horarias, calculando que esta práctica la llevan a cabo un 80% de los menores.

Los expertos comentan que más del 40% de los niños y niñas de nuestro país tienen sobrepeso u obesidad, se trata de un dato preocupante, ya que coloca a España como uno de los países a la cabeza en obesidad infantil. Se sabe que existen muchos frentes a abordar para frenar el problema, uno de ellos es la publicidad de alimentos dirigida al público infantil, y como hemos comentado, la autorregulación no funciona según los expertos, por lo que se considera necesario llevar a cabo un control más riguroso y exhaustivo de los anuncios, así como aplicar restricciones más efectivas en la normativa que se encarga de regular la publicidad alimentaria dirigida a los menores.

El Código de autorregulación de publicidad de alimentos y bebidas (PAOS) que se puso en marcha en 2005 y que fue modificado en 2012 y 2013, tiene el cometido de reducir la presión de venta sobre población infantil y mejorar la calidad y contenido de todo tipo de anuncios de alimentos y bebidas dirigidos a menores. Este código establece un conjunto de reglas que, en teoría, guían a las compañías que se adhieren a él para evitar la mencionada presión, pero el estudio determina que es ineficaz y no contribuye en la prevención del sobrepeso y la obesidad.

En la investigación se analizaron los anuncios emitidos en la franja horaria más vista por los niños y niñas de 4 a 12 años, entre el año 2016 y 2018. Se analizó la calidad nutricional de los productos anunciados utilizando el etiquetado NutriScore, un etiquetado que se implantó en Francia y que también se implantará en España próximamente. Este etiquetado informa de la calidad nutricional de un producto a través de una codificación con cinco colores y letras (del rojo al verde en cinco niveles de letras).

Se analizaron 905 productos alimenticios de los anuncios más vistos y de 300 campañas televisivas, posteriormente se relacionó el valor nutricional de los productos con la estrategia discursiva usada como reclamo publicitario. Los resultados mostraron que los anuncios más vistos eran los de productos cuyo valor nutricional era pobre, también se determinó que cuanto más baja era la calidad nutricional de un producto alimenticio anunciado, más elevada era la presencia de elementos que transmiten ideas asociadas a experiencias positivas, ideas que nada tienen que ver con los alimentos publicitados, como la diversión, la aventura, la felicidad, el éxito, etc. Se trata de estímulos que promueven e invitan a los niños y niñas al consumo de los productos, teniendo en cuenta que la población infantil es vulnerable a este tipo de estrategias, no sorprende que logren captar su atención.

El Ministerio de Consumo, Sanidad y Bienestar Social debería tener en cuenta este y otros estudios que se han realizado sobre el tema, que muestran que la regulación actual de la publicidad de alimentos poco saludables es ineficaz. Anteriormente hemos conocido estudios en la misma línea y parece que son obviados, si realmente se quiere frenar el aumento del sobrepeso y la obesidad infantil, es necesario evitar la influencia de los grupos de presión de la industria alimentaria en las políticas del Gobierno.

Podéis conocer todos los detalles de esta investigación a través de este artículo publicado en la página web de la Universidad Oberta de Catalunya, y en este otro publicado en la revista científica Nutrients.

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