El peligro de las sustancias químicas ignífugas de los artículos infantiles

Un estudio realizado en Estados Unidos muestra que los bebés tienen en la orina altos niveles de metabolitos procedentes de las sustancias químicas ignífugas que se aplican a los artículos infantiles, algunas de estas sustancias actúan como disruptores endocrinos y se sospecha que elevan el riesgo de cáncer.

Retardantes ignifugos

Un estudio llevado a cabo por expertos de la Universidad de Duke (Estados Unidos), ha encontrado que una sustancia química ignífuga que se aplica en muchos artículos domésticos con el propósito de actuar como retardante en caso de combustión, puede afectar al sistema hormonal de los bebés actuando como un disruptor endocrino. Esta sustancia puede estar presente en los juguetes, en los asientos de coche, en las cunas o en cualquier artículo que tenga materiales ignífugos. Los expertos advierten que además es una sustancia que incrementa el riesgo de sufrir cáncer.

El estudio se llevó a cabo con 43 bebés, se analizó la orina en busca de metabolitos resultantes de los productos químicos TDCIPP y TPHP, también conocidos como organofosfatos clorados, que actúan como bloqueadores hormonales y que han sido clasificados en algunos Estados del país como carcinógenos. Todos los bebés presentaban en la orina TDCIPP en mayor o menor medida, además un 93% presentaba un metabolito TPHP o trifenilfosfato, un producto químico que se sospecha que actúa como disruptor endocrino.

Según las pruebas realizadas, las familias que estaban más expuestas a artículos de bebés en cuya composición estaba presente la espuma de poliuretano, tenían un mayor nivel de metabolitos del TDCIPP, destacando que los niveles eran especialmente más elevados en los niños que en los adultos. Con respecto a la exposición al TPHP, esta no se relaciona con los productos para bebés. Para los expertos los datos son preocupantes, ya que unos productos que se utilizan para mejorar la seguridad de los bebés y los niños pequeños, y que en principio deberían ser seguros, pueden ser perjudiciales para la salud.

Los padres no deberían tener que preocuparse de que los artículos para bebés puedan ser un riesgo para la salud de sus hijos, sin embargo, la investigación demuestra que se está exponiendo a los pequeños a sustancias que están relacionadas con el cáncer y alteraciones endocrinas. Para los expertos es prioritario que se realicen modificaciones en la ley de la seguridad química vigente actualmente en Estados Unidos, la razón es que dicha ley lleva vigente 40 años y se necesita una actualización.

Los expertos consideran que no es comprensible que no se hayan realizado las modificaciones oportunas de la legislación y se preguntan qué más pruebas necesitan los legisladores para actuar. Determinan prioritario aplicar un sistema de regulación que garantice que los productos químicos presentes en los artículos que entran en contacto con los niños no son tóxicos y no representan ningún riesgo para la salud. En algunos Estados del país, como por ejemplo en California, se apunta que los fabricantes de artículos para bebés tratan de frenar y bloquear un Proyecto de Ley que exige que los artículos incluyan una etiqueta que informe sobre los productos químicos que contienen los artículos, sobre todo hablando de retardantes de combustión.

Se considera que los padres tienen derecho a saber si un artículo en cuestión tiene sustancias químicas ignífugas, algo que no quiere la industria. El estudio realizado es una prueba más de que se necesita este tipo de etiquetado para que los padres eviten adquirir artículos que pueden suponer un riesgo para la salud de los niños por las sustancias químicas que contienen. Los investigadores van más allá y recomiendan no comprar ningún producto del que se sospeche que contenga este tipo de sustancias hasta que no se actualice la ley antes mencionada y se pueda descartar el peligro de las sustancias químicas ignífugas de los artículos infantiles.

A nivel general y hablando de Europa, quizá sería necesario volver a analizar todos los productos que se aplican a los artículos para retardar el proceso de combustión, quizá se esté utilizando algún componente que puede incrementar el riesgo de cáncer u otros problemas de salud para los niños. Podéis conocer todos los detalles del estudio a través de este artículo publicado en la revista científica Environmental Science & Technology.

Foto | Phalinn

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