Yellow Day: planes caseros para disfrutar con los niños descubriendo las emociones

Actividades caseras para que los niños aprendan a gestionar sus emociones

Yellow Day

El Yellow Day es el día más feliz del año, y se celebra el 20 de junio. En base a la psicología del color, el amarillo se relaciona con la felicidad, la diversión, el optimismo y el positivismo. Las familias podemos aprovechar el día más feliz del año para trabajar las emociones con los niños: asco, miedo, ira, tristeza y alegría.

Es importante entender que los más pequeños experimentan las mismas emociones que los adultos, así que deben aprender qué función cumple cada una de ellas. El objetivo es que las emociones, tanto negativas como positivas, no les abrumen, y puedan manejarlas de manera adecuada.

La educación emocional es clave en el desarrollo de los niños. Deben saber que no hay emociones buenas o malas, sino que todas son igual de necesarias. Por lo tanto, no se trata de evitar las emociones negativas, como la ira o la tristeza, sino de saber cómo manejarlas, conociéndolas y aceptándolas.

Actividades para el Yellow Day

Estas son las mejores actividades para trabajar las emociones con los niños

Imágenes

Una de las actividades que más recomiendan los expertos en psicología infantil es la creación de un diccionario de emociones propio. Podemos hacerla con niños a partir de dos años, y es muy sencilla y divertida.

Consiste en coger una serie de fotografías con personas o personajes que expresen una determinada emoción. La idea es que los niños sepan identificar la emoción que cada persona o personaje expresa y clasificar las imágenes en función de la misma.

Para los más pequeños, podemos empezar con dos emociones básicas: tristeza y alegría. A medida que vayan creciendo, podemos añadir otras más complejas, como la ira. Por supuesto, debemos aprovechar la actividad para hablar de las emociones: cómo se manifiestan a nivel físico y mental, qué tipo de pensamientos provocan, qué podemos hacer cuando las sentimos…

Cuentos

La lectura tiene grandes beneficios en el desarrollo de los niños, y también puede resultar de gran ayuda para que aprendan sobre las emociones. Existen cuentos de emociones para niños de todas las edades, y las claves para aprovechar al máximo la lectura son dos.

Por un lado, como adultos debemos escoger bien el cuento para que nos ayude a trabajar las emociones de manera correcta, pero sin perder la función de divertir y entretener que tiene la lectura. Y, por otro lado, debemos aprovechar la lectura para hablar con los niños sobre cuándo experimentan unas emociones y otras, y qué hacen al respecto.

Teatros

Esta actividad consiste en crear un pequeño teatro donde representaremos historias inventadas por los propios niños y en las que aparecerán diferentes emociones.

Para ello simplemente necesitamos algunos personajes que pueden ser juguetes, figuras, marionetas o peluches. La idea es que los niños elijan sus personajes y se inventen una historia donde aparezcan las emociones que ellos conocen.

Gestos

Para realizar esta actividad se preparan varias tarjetas y se escribe en ellas diferentes emociones. Los niños tienen que coger una tarjeta y debe representar la emoción que les haya tocado por gestos, y el resto deben adivinarla. Quien la acierte, es el siguiente en salir.

Podemos aumentar la dificultad del juego poniendo emociones o sentimientos menos conocidos por los niños. Con esta actividad tan sencilla y divertida los niños aprenden vocabulario emocional, a observar a los demás y a prestar atención a la comunicación emocional.

Cómo enseñar a los niños a gestionar las emociones

Los padres queremos proteger a nuestros hijos, y esto nos lleva a cometer algunos errores, como ocultarles aquellas cosas que sabemos que les pueden hacer daño, como nuestras emociones. Existe la creencia generalizada de que hay que aparentar ser fuertes siempre.

Sin embargo, nunca hay que reprimir las emociones negativas, sino ponerlas en valor y darles el sitio que necesitan en nuestro día a día. En vez de disimular lo que sentimos para que los más pequeños no se pongan tristes, debemos tomar estos momentos como una oportunidad de aprendizaje.

Los niños aprenden a través del ejemplo, así que si ven que sus padres son capaces de gestionar las emociones, tanto positivas como negativas, ellos también van a aprender a hacerlo. No hay motivo alguno para ocultar esto a los hijos, sino que debemos compartirlo con ellos.

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