¿Se respeta el horario de protección del menor?

En España estamos todavía lejos de cumplir el horario de protección del menor. Para las cadenas prima la audiencia antes que la educación, formación o impacto en los menores. Los padres tenemos la difícil tarea de mediar entre la televisión y ellos, ayudándoles a entender lo que ven y enseñándoles a ser críticos con la información que reciben a través de este medio audiovisual.

La función de la televisión es, entre otras cosas, la de informar, entretener y educar. Es una herramienta con la que los niños conviven desde pequeños. Este medio de comunicación audiovisual es muy impactante, por eso la ley ampara a los menores con un horario de protección establecido. Este horario oscila entre las seis de la mañana y las diez de la noche. De esta manera se ayuda a los padres en la elección de los programas que deben ver los pequeños ya que cada programa debe ir codificado dependiendo de a qué público va dirigido.

Todo lo que el niño ve en la televisión le va a afectar en su desarrollo emocional.

Pero, ¿se cumple realmente este horario de protección del menor? La realidad nos cuenta que ver la televisión con nuestros hijos puede llegar a ser una tarea un poco estresante. ¿Quién no ha dado un salto en el sofá buscando el mando a distancia, que casualmente en ese momento nunca aparece, intentando cambiar de cadena? ¿Cuántos padres han decidido poner canales exclusivamente dedicados a la infancia para evitar que los pequeños puedan ver alguna imagen que les puede dañar?

Aunque exista esta ley, en España todavía no se cumple el horario de protección del menor. No porque los programas en sí no lo cumplan, sino porque los contenidos publicitarios en las pausas de esos programas, los anuncios de películas o programas que utilizan imágenes de violencia impactantes como reclamo para conseguir más audiencia, o incluso los telediarios, son un ejemplo de que el horario del menor no se cumple. Lo que está claro es que a las televisiones les preocupa más la audiencia que la formación que pueda conllevar un programa televisivo.

Una imagen, un insulto, un gesto violento, todo lo que el niño vaya a ver por la televisión le va a afectar, tanto para su educación como para su desarrollo psicológico. Por eso los padres debemos tener en cuenta que, a no ser que dejemos viendo a los niños un canal específico para ellos, deberemos estar a su lado para poder explicarles todo lo que van viendo y cambiar de emisora si un programa o anuncio no es para su edad. Esto es porque el niño puede no comprender muchos de los contenidos que se emiten por la televisión y necesita de un apoyo o intermediario que le ayude a asimilar todo lo que ve.

Además los niños y jóvenes suelen creer todo lo que ven por televisión, por eso es importante que a medida que los niños crezcan deberemos ayudarlos a ser críticos con la información que reciben a través de este medio de comunicación. En resumen, necesitan que estemos con ellos, que les enseñemos a diferenciar la información que reciben y a analizar los contenidos.

Foto por Brett Hammond en  Flickr

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