¿Qué es la distimia infantil?

La distimia infantil es un trastorno del estado de ánimo similar a la depresión infantil, pero menos severo. Tiene síntomas parecidos y el tratamiento es el mismo que se aplica en un caso de depresión. Los niños que padecen distimia están tristes, tienen baja la autoestima, tienen problemas sociales, etc.

Trastorno depresivo persistente

La distimia, también denominada trastorno depresivo persistente o trastorno distímico, es un trastorno del estado de ánimo similar a la depresión infantil, aunque menos severo. El niño que lo sufre, tiene síntomas que se podrían asociar perfectamente a una depresión, como la falta de estímulo para llevar a cabo actividades cotidianas o la tristeza, pero el grado de estos síntomas es más atenuado, esto, sumado a otras valoraciones ayudan a descartar que se sufre una depresión.

Los síntomas de la distimia infantil son varios, pero destaca uno en especial, el niño que la padece suele encerrarse en sí mismo o en las personas que le son muy cercanas, ya que tiene la dificultad de relacionarse abiertamente debido a que no tiene un estructurado equilibrio social y emocional. Se cree que tiene un origen genético-hereditario y que en su desarrollo influyen factores como la falta de estímulos, la falta de recompensas, etc.

Este trastorno puede pasar desapercibido, pero es algo que depende de su severidad, en cuadros severos los niños tienen problemas para relacionarse incluso con su entorno más cercano, lo que afecta negativamente a las relaciones sociales, tienen problemas en la escuela afectando negativamente al rendimiento académico. En el momento en el que los síntomas son especialmente acusados, es probable que ya no se hable de distimia, sino de una depresión infantil o un trastorno depresivo mayor.

El diagnóstico de la distimia se basa en la sospecha familiar (los padres ven signos que parecen depresión), la historia clínica, donde el pediatra se encarga de recabar información relacionada con el trastorno, y la exploración del trastorno, donde se buscan signos que apoyen o descarten la presencia de otros cuadros clínicos relacionados. Para diagnosticar distimia es necesario que el niño haya tenido un estado de ánimo bajo al menos durante un año y que haya tenido síntomas similares a los de la depresión, alteraciones del sueño, tristeza, pocas ganas de realizar actividades, falta de autoestima, etc.

El tratamiento para la distimia es muy parecido al de la depresión, ya que como hemos comentado, son síntomas similares. Es necesario brindar al menor un tratamiento psicológico y psiquiátrico, además de fármacos antidepresivos en el caso de que sean necesarios, también es muy importante el apoyo que brinda la familia. Los niños que sufren distimia tienen más probabilidades de sufrir depresión en la adolescencia o edad adulta, tienen mayor riesgo de sufrir trastorno bipolar e incluso se incrementa el riesgo de que consuman sustancias tóxicas, de ahí que se recomiende realizar un seguimiento cercano y exhaustivo.

La prevención del trastorno es complicada, pero en el caso de que se sospeche que el niño lo sufre, los expertos recomiendan que la familia le brinde apoyo, ya que de este modo se previenen episodios agudos o la aparición posteriormente de depresión.

Foto | Tony Alter

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