Olor de pies en los niños

Algunos niños sufren un olor de pies severo que les puede causar un problema psicosocial, por ello es necesario que se pongan en marcha los mecanismos oportunos para eliminar el olor o al menos reducirlo hasta niveles tolerables. Aquí te proporcionamos algunos consejos sobre el tema.

Podobromhidrosis

El olor de pies o podobromhidrosis es un problema que afecta tanto a hombres como mujeres, y puede causar problemas psicosociales a quienes lo sufren. La responsabilidad del olor recae en la descomposición bacteriana del sudor que segregan las glándulas sudoríparas, la piel muerta y otros elementos presentes en la piel, por lo que decir que el olor procede del sudor no es correcto, ya que en realidad esta segregación no tiene olor. Estos microrganismos habitan sobre todo en zonas oscuras y húmedas como puede ser el interior de un zapato ligeramente húmedo a consecuencia del sudor, su actividad genera un tipo de ácidos orgánicos que son los responsables del hedor.

Hay grados en el olor de pies, hasta un 15% de la población se ve afectada por una forma agresiva de olor, que hace casi imposible acercarse a los zapatos o a los pies. La razón de ello es que son personas que sudan excesivamente, lo que favorece la proliferación de los microorganismos y por tanto de los compuestos olorosos volátiles. El olor de pies en los niños y adolescentes es quizá más habitual que en las personas adultas, esto se debe a la actividad que realizan, el tipo de calzado, la higiene, etc.

Aunque existen soluciones farmacéuticas para el olor de pies, este suele reaparecer tras finalizar el tratamiento y seguir con la actividad habitual, por ello, merece la pena seguir una serie de consejos sencillos para eliminar el olor de pies o al menos minimizarlo a unos niveles que puedan ser tolerantes, antes de seguir el tratamiento farmacológico.

Es recomendable lavar los pies de los niños cada día a conciencia y posteriormente secarlos bien, pues como ya hemos indicado, la humedad es algo que favorece la actividad y proliferación de los microrganismos. Los calcetines deben cambiarse a diario y siempre que éstos se humedezcan, por ejemplo, al realizar actividad física. Es recomendable que estén confeccionados con algodón 100% u otros tejidos capaces de absorber el sudor y facilitar la transpiración de los pies.

El tipo de calzado influye, si está fabricado con materiales poco transpirables favorecen la humedad y la actividad bacteriana, del mismo modo, llevar el calzado bien apretado no es recomendable, ya que se reduce la transpiración y aumenta la sudoración. El calzado debe cambiarse cada vez que se humedezca, si un niño ha realizado gimnasia en el colegio, las zapatillas de deporte se han de cambiar por un calzado seco, mientras, es necesario dejar que las zapatillas usadas se aireen para que se elimine la humedad y las bacterias mueran.

Además de estos consejos, hay que seguir un tratamiento contra el olor de pies, lavarse los pies con un jabón específico que puede acabar con los microorganismos, y utilizar polvos o aerosoles en el interior del calzado para eliminar las bacterias que habiten en su interior. Una recomendación que ofrecen los expertos es lavar el calzado, pero la verdad es que no todo el calzado se puede lavar y muchas zapatillas de deporte se degradan por esta acción, por lo que quizá no sería preferible. También se recomienda lavar las plantillas, pero hoy en día podemos encontrar plantillas bastante económicas con buenas características, por lo que hasta que se solucione el problema, quizá es preferible sustituirlas cada vez que sea necesario.

Si nos fijamos, comprobaremos que el olor de pies se asocia generalmente al uso de zapatillas deportivas, más que al calzado de piel, la razón es que utilizan muchos materiales plásticos y sintéticos que no permiten la transpiración y favorecen la humedad y la creación del hábitat para las bacterias. Quizá es interesante utilizar de forma habitual calzado de piel que tenga el mínimo posible de elementos plásticos y utilizar las zapatillas sólo para hacer deporte, jugar, etc. En todo caso, la primera recomendación que se debe tener en cuenta es la de acudir al pediatra para que determine el origen del olor, ya que puede existir alguna otra causa que lo genere.

Foto | fabiogoveia

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