No es bueno restringir la comida o presionar a los niños para que coman

Una investigación concluye que no es recomendable obligar a comer o restringir comida a los niños, las consecuencias pueden ser que terminen desarrollando sobrepeso, obesidad u otros trastornos alimentarios.

Alimentación infantil

Un estudio desarrollado por expertos de la Universidad de Oklahoma (Estados Unidos), concluye que no es bueno restringir la comida o presionar a los niños para que coman, ya que ambas prácticas pueden tener efectos indeseados en los niños, éstos pueden terminar sufriendo sobrepeso u obesidad, lo que derivaría en problemas como las enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 o padecer distintos trastornos alimentarios.

Según la investigación, los padres que sufren sobrepeso u obesidad tienden a restringir la ingesta de comida a sus hijos, algo que resulta mala idea especialmente si los padres padecen los problemas mencionados. En cambio, los padres que tienen un peso normal tienden a presionar a sus hijos para que coman más, algo que es contraproducente y puede provocar que los niños terminen desarrollando trastornos alimentarios.

Los investigadores analizaron dos estudios poblacionales realizados en el año 2010, en los que se trataba de determinar el consumo alimentario en los niños. En estos estudios participaron 2.253 adolescentes con una edad media de 14’4 años, también participaron un grupo de 3.252 padres de los que un 63% eran madres que tenían una edad media de 43 años. Los expertos consideran que los resultados obtenidos podrían ser de gran ayuda para los profesionales sanitarios para determinar qué niños podrían acabar adquiriendo unos hábitos alimentarios inadecuados.

Como hemos indicado en anteriores ocasiones, los padres deben dar ejemplo sobre una alimentación sana y equilibrada, no tiene sentido que unos padres que abusan de los alimentos ricos en grasas, azúcares y sal, intenten evitar que los niños coman en exceso, del mismo modo, no es recomendable obligar a los niños a que coman más, ya que existe el riesgo de que terminen aborreciendo la comida y desarrollando trastornos alimentarios.

Lo que no queda claro en este estudio es cómo los datos pueden ayudar al personal sanitario, para poder constatar que el comportamiento de los padres a la hora de dar de comer a sus hijos no es el correcto, deberían estar presentes y eso es algo inviable. Sin embargo, en base a la constitución de los padres se pueden proporcionar recomendaciones sobre cómo se debe alimentar a los niños y qué es lo que no se debe hacer.

Los expertos comentan que en vez de presionar o restringir, los padres deben asegurarse de que exista variedad de alimentos saludables en el hogar para que los niños coman, también recomiendan que se les permita decidir cuánto comer, evidentemente se habla de niños mayores. Otro punto a destacar, hay que tener en cuenta que en ocasiones es necesario que el niño sea expuesto varias veces a los alimentos que no le gustan para que finalmente los acepte y se los coma de buen grado.

Los investigadores explican que los padres deberían ayudar a los niños a que aprendan a regular su alimentación, hay que ayudarles a que tomen las decisiones más saludables, animarles y reconocer los logros cuando han comido alimentos que anteriormente no se querían comer. Sin embargo, el mejor consejo es educar a los niños a alimentarse correctamente desde una pronta edad, comer en familia y dar ejemplo, esta es la base para construir unos hábitos saludables adecuados.

Podéis conocer más detalles del estudio a través de este artículo publicado en la revista científica Pediatrics.

Foto | Roseannadana

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