El peligro de administrar dosis incorrectas de medicamentos a los hijos

Alterar la dosis prescrita o acudir a la automedicación coloca en riesgo la salud de los peques de la casa. Pese a ello, es una práctica que crece cada día. Esta es la situación.

El riesgo de automedicar a los niños

La incorrecta administración de fármacos continúa siendo asignatura pendiente para la comunidad española. El estudio reciente de la aseguradora Acierto.com delata el comportamiento de los padres en relación a la medicación de los hijos. Según la compañía, tres de cada cinco padres altera la dosis prescrita y-en algunos casos-optan por la automedicación.

Atender un resfriado, gripe o angina es cosa de especialistas. Sin embargo, hay padres que prefieren no acudir al doctor. El análisis hace referencia a la causa del problema, los adultos desean evitar las listas de espera. A esto se suma la confianza manifiesta a las recomendaciones de familiares y amigos, y la libre venta de ciertos fármacos.

Analgésicos, antipiréticos e inclusive antibióticos, pueden adquirirse con facilidad pero no están exentos de su carga química. Los medicamentos mal administrados llegan a causar tantos perjuicios en los niños como beneficios sugieren. En el caso de los antibióticos, su mala utilización crea resistencias en el organismo, por lo que las bacterias podrían hacerse imposibles de eliminar. El hábito de irrespetar las dosis y/o automedicarse parece ser aún más frecuente en los adultos.

Los riesgos de automedicarse

Si, algunos fármacos se venden sin necesidad de receta médica. Pero esto no indica que deban ser suministrados a los niños sin la debida supervisión. No siempre son seguros. Cada medicamento tiene una función específica, para la cual debe cumplirse la cantidad y periodicidad prescrita por el especialista. No hacerlo atenta contra la salud del menor.

El común de los padres administra acetaminofén, paracetamol o cualquier otra clase de analgésicos y antipiréticos sin discriminación. Inclusive, cuando la temperatura corporal de los hijos no supera los 38°. Estos medicamentos se indican para bajar la fiebre y aliviar dolores moderados. Una dosis innecesaria o alta compromete el funcionamiento del hígado del pequeño.

No basta con tener una farmacia en casa y conocer los síntomas que presenta el niño, la certeza de qué medicamento indicar está en el pediatra. Simples antigripales o jarabes para la tos son causantes de intoxicación. Sorprendería conocer el número de llamadas o asistencias a niños por sobremedicación. La vigilancia es oportuna.

Mal medicados

A diferencia de los adultos, los niños no siempre tienen formas de expresar lo que sienten. Es importante que los padres no vean cada síntoma como una enfermedad y se abstengan de suministrar lo que primero les venga a la cabeza. En el caso de los peques deben cuidarse las dosis de antigripales (la gripe es quizás el mal más común),antitusígenos y antiespasmódicos.

Sin prescripción médica se corre el riesgo de intoxicación, afectación cardíaca, adormecimiento y lesiones psicomotoras. En otros casos la mala medicación de niños deriva en comportamiento agresivo, afectaciones o paros respiratorios, o la muerte. Recuérdese que las dosis del medicamento se calculan a partir de la edad y el peso del niño.

El especialista sabe que cantidad del fármaco puede «manejar» el cuerpo, sin daños a sus órganos.
Otro punto importante es la atención debida. Cuando un padre apuesta a la automedicación de sus hijos, enmascara los síntomas reales y retrasa el diagnóstico oportuno. Ha de tomarse en cuenta que ningún niño es igual a otro, pese a tener la misma edad. Su salud debe ser vigilada y atendida de forma particular. Tampoco hay que olvidar que los chicos no deben tener acceso a los medicamentos.

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