Los malos recuerdos de las clases de educación física pueden afectar al estilo de vida en edad adulta

Según los resultados de una investigación estadounidense, los malos recuerdos de las clases de educación física en la infancia pueden afectar al estilo de vida en edad adulta, haciendo que las personas eviten el ejercicio físico y sean más sedentarias.

Clases de educación física en la infancia

Un curioso e interesante estudio desarrollado por expertos de la Universidad Estatal de Iowa concluye que los malos recuerdos de las clases de educación física durante la infancia pueden afectar al estilo de vida en edad adulta, haciendo que se sea más sedentario y, por tanto, tener más riesgo de sufrir problemas de salud.

En este trabajo los expertos realizaron una encuesta online a 1.028 adultos (392 hombres y 636 mujeres) con edades comprendidas entre 18 y 45 años que residían en 46 estados de Estados Unidos. Se les preguntó por sus mejores y peores recuerdos en relación a la asignatura de educación física cuando estaban en el colegio, también se les preguntó sobre su actual estilo de vida y la actividad física que realizaban.

De los resultados obtenidos se desprende que, en general, una buena parte de los participantes disfrutaron de esta asignatura en su infancia, pero se apreció una correlación entre las malas experiencias en la asignatura y la actual actitud e intención en relación a la práctica de la actividad física. Los adultos con peores experiencias tenían mayores posibilidades de pasar más tiempo inactivos que los que tenían buenos recuerdos de la asignatura de educación física.

La investigación muestra que el impacto emocional que se tuvo en la infancia es un condicionante para que en edad adulta se practique más o menos ejercicio físico, aunque hay que decir que esta asociación fue modesta. Los expertos aclaran que no dicen que las experiencias vividas de niños sean determinantes en el nivel de actividad física de las personas, pero los datos muestran cierta correlación.

Es evidente que si los niños se sienten bien y disfrutan realizando los diferentes ejercicios físicos de la clase, tendrán un buen recuerdo en edad adulta y les predispone a querer repetir esas experiencias gratificantes. Por esta razón, se persigue que los niños de hoy en día disfruten y sean productivos con la actividad física, si la clase no proporciona esos resultados deseados, es necesario reconsiderar y cambiar la estrategia para alcanzar esta meta.

El estudio no se ha realizado para demostrar causalidad, por lo que no se puede probar que las experiencias tempranas afectaran a las actitudes posteriores en edad adulta. Otras cuestiones que no se han tenido en cuenta, por ejemplo, el IMC de los participantes cuando eran niños, si un niño tiene obesidad y le cuesta realizar ejercicios físicos, además puede sufrir la burla de los compañeros, probablemente tendría una mala experiencia. Y recordemos que ser obeso en la infancia aumenta las posibilidades de mantener la condición en edad adulta. Este es un dato que se tendría que haber tenido en cuenta, eliminando los factores de sesgo existentes se podrían haber obtenido datos más precisos.

De todos modos, el estudio es interesante, ya que muestra la importancia de que los niños disfruten de la actividad física que realizan en el colegio, algo que deriva en beneficios psicológicos y físicos. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página web de la revista científica Translational Journal del American College of Sports Medicine.

Foto | Brian Finifter

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