Los jarabes se deben suministrar a los niños en su dosis exacta

Una investigación estadounidense muestra que una buena parte de los padres no da a sus hijos la dosis correcta de un jarabe o fármaco bebible para tratar una enfermedad, la razón es el uso de las cucharas en vez de utilizar sistemas más precisos como una jeringuilla o un vasito medidor.

Medicamentos para niños

Expertos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York han realizado un estudio en el que se pone al descubierto que los padres en ocasiones no dan las dosis correctas de los jarabes a sus hijos, la razón es utilizar una cuchara de postre o de café para administrar el fármaco. Con este sistema, en vez de utilizar una medida exacta por mililitros, se incrementa hasta el doble las posibilidades de que los padres no midan correctamente la dosis, además se duplica el riesgo de no seguir la prescripción del médico.

Los jarabes se deben suministrar a los niños en su dosis exacta y según los expertos, para ello es necesario poder realizar una medición basada en mililitros. Claro, que nos encontramos jarabes que son prescritos indicando el número de cucharaditas o cucharadas que se deben administrar por día, otros jarabes o fármacos líquidos no incluyen el correspondiente tapón medidor para poder ofrecer la cantidad exacta de fármaco prescrito por el médico. Según la investigación, en Estados Unidos cada año se producen unas 10.000 llamadas a los centros de control de intoxicaciones, provocadas por administrar de forma incorrecta la dosis de un fármaco a los niños.

Esta es una de las razones por las que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el instituto para las Prácticas Farmacológicas Seguras y la Academia Americana de Pediatría, solicitan a los especialistas médicos y a los farmacéuticos que cambien los sistemas o métodos de administración de este tipo de fármacos, a fin de poder dar a los niños las dosis exactas de jarabes u otros fármacos bebibles, según su peso y edad.

En la investigación realizada participaron 287 padres que suministraban fármacos a sus hijos, los expertos analizaron como les daban los medicamentos a los niños y detectaron que un 39% de los padres realizaban la medición de la dosis deseada de forma incorrecta, concretando un poco más, un 41% de los padres cometieron un error a la hora de medir la dosis prescrita por el médico. Aquellos padres que utilizaron una cuchara para realizar la medición tenían hasta 3 veces más posibilidades de ofrecer la dosis incorrecta, además se destaca que se incrementaba en 1’9 veces las probabilidades de no seguir la receta del especialista al pie de la letra.

Cuando los padres recibieron las indicaciones para proporcionar el fármaco en cucharadas o cucharaditas, una tercera parte eligió una cuchara de cocina, algo que provocaba que se incrementara el error de la dosis en 2’5 veces. Parece evidente que no se puede utilizar una cuchara para dar una dosis de un fármaco, además, aunque no se apunta en el estudio, hay que tener en cuenta que hay muchos tipos de cucharas que se le puede llamar de postre y sin embargo, su capacidad varía según el diseño. Si a un niño se le prescribe una dosis de fármaco según su peso y edad, la dosis debe ser invariable, es decir, no se puede calcular a ojo o realizar una estimación, para ello existen los mini vasos medidores u otros accesorios que miden con total precisión, como por ejemplo una jeringuilla, como decíamos, actualmente muchos fármacos ya los incluyen, pero otros todavía no.

Las dosis deben ser exactas porque los niños son mucho más sensibles a los fármacos que los adultos, no dispensar la dosis correcta puede derivar en problemas, el ejemplo son los 10.000 casos de intoxicación antes citados. Los especialistas apuntan que un mililitro más de medicamento puede suponer un riesgo de toxicidad, y uno menos puede suponer la ineficacia del fármaco. De todos modos, los especialistas médicos deben ser suficientemente profesionales como para prescribir los fármacos en mililitros, pero muchos siguen hablando de cucharaditas o cucharadas, por lo que se puede decir que participan en el error.

Los resultados del estudio realizado que podéis consultar en este artículo de la revista científica Pediatrics, se puede trasladar a otros países, no hablamos de las cifras pero sí de los posibles errores que cometen los padres a la hora de medir la cantidad de medicina que hay que dar a los niños.

Foto | Brian

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