Enseñar el valor del esfuerzo a niños de 6 a 12 años

El valor del esfuerzo les reportará a nuestros hijos herramientas y estrategias para superar los obstáculos cuando sean mayores.

Nuestros hijos dependen de nosotros en muchos aspectos, ya que los papás somos los que les enseñamos valores en su primera infancia para que luego tengan recursos y puedan desenvolverse en nuestra sociedad. Pero enseñar valores a los hijos puede no ser fácil si no se tienen claros qué valores necesitan ir aprendiendo dependiendo de la edad. En este caso, he querido matizar uno de los valores más importantes para nuestros hijos y que no siempre lo entienden a la primera. Se trata del esfuerzo.

Vivimos en una sociedad de consumo donde todo está hecho: libretas monísimas con la forma de corazón perfecta, juegos electrónicos donde no hay que esforzarse demasiado, les ponemos la comida en la mesa, les hacemos la cama, les ayudamos a vestirse, etc. Es decir, según el grado de protección de los padres los niños viven en una burbuja en la que no conocen todavía lo que es el esfuerzo. Esto, a simple vista no tendría por qué ser un problema, ya que en un momento dado deberán a aprender lo que es el esfuerzo, como dice mi hija, sí o sí.

Pero no saber esforzarse puede llegar un momento en el que sí los perjudique, como por ejemplo en la escuela. De ahí que yo misma haya matizado la edad en nuestro título, porque a partir de los seis años los niños comienzan Primaria, por lo que las exigencias del maestro serán mayores que en Infantil. Por ello, por muy listo o inteligente que sea el niño si no se esfuerza en terminar tareas, en trabajar en clase y en hacer lo que le piden en el colegio, sus notas y su rendimiento escolar no serán buenos.

Y es que los padres desde casa podemos ayudarles a entender qué es, cómo se consigue y los beneficios que les puede aportar el hecho de esforzarse. Aunque antes de entrar en materia lo primero que debemos hacer, según el grado de madurez del niño, claro está, es explicarle qué es el esfuerzo y cuál es su significado. Hasta los seis años, el niño suele tener mucha ayuda de los padres, pero a esta edad deben aprender a desenvolverse solos, deben ayudar en casa, deben organizar sus propias cosas, recoger sus juguetes y deben saber que para conseguir todo aquello que desean, primero deben esforzarse.

Porque el esfuerzo es eso: superar obstáculos, trabajar y conseguir metas. Todo ello le reportará al niño herramientas y estrategias que le ayudarán de mayor a enfrentarse a los obstáculos de su camino. Para conseguirlo, debemos proponer pequeñas metas a nuestros hijos. No se trata que de repente se ocupen de todo solos, pero sí que poco a poco se vayan ocupando cada vez de más cosas. Todo ello incentivado con las palabras, el cariño y el amor.

También se puede, en un momento dado, incentivar con algún premio, que no siempre tiene por qué ser un juguete. Puede ser una excursión, un día en un parque de atracciones, una sesión de caricias extras, un cuento especial por la noche, etc. Todo depende de la edad, de su maduración y teniendo en cuenta que tampoco deben acostumbrarse a que cada vez que haya un esfuerzo, se le va a dar un premio. Un ejemplo que puede servirnos en el tema del colegio, sería: si sacas buenas notas, tendrás un premio. Esto podría incentivar a que el niño se esfuerce en trabajar en el colegio, pero si está acostumbrado a recibir premios de este tipo, no nos servirá de nada.

Por otro lado, hay algunas preguntas que pueden ayudar al niño a decidirse en un momento dado y a esforzarse en encontrar una solución: ¿cómo quieres solucionar este tema? ¿A dónde quieres llegar con esto? ¿Cuál es tu meta?, etc. Es decir, el niño debe esforzarse en conseguir las cosas, para que entienda que no todo viene hecho y que la vida es trabajo, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Eso sí, durante el día hay momentos de trabajo y momentos de juego, los padres debemos respetar que los niños necesitan jugar y tener ratos en los que puedan dar rienda suelta a su imaginación.

Otra manera de enseñar el esfuerzo a los niños es dejando que se desenvuelvan solos en el parque, sobre todo cuando son más pequeños, ya que esto les puede ayudar a superar obstáculos y darse cuenta de que con un poco de esfuerzo se consigue lo que uno quiere.

Finalmente se me ocurre una manera de incentivar a los niños a que aprendan lo que es el esfuerzo y es con el deporte. Muchas actividades extraescolares están encaminadas precisamente a que los niños hagan ejercicio, pero el deporte les aporta también un aprendizaje en valores, como es el esfuerzo. De la misma manera, cuando aprenden a patinar, a montar en bicicleta o a nadar, los niños aprenden que esforzándose pueden jugar a aquello que les gusta. Por ello, una forma de incentivar a los niños es marcándoles unas metas que puedan conseguir. ¿De qué otra manera motiváis vosotros a vuestros hijos para que aprendan el significado de la palabra esfuerzo?

Foto | Michael Bentley

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