Enseña a tú hijo a desconfiar de los desconocidos

Los niños deben aprender a quién dirigirse si se pierden, por ello es importante inculcarles que no deben confiar nunca en un desconocido.

Desconfiar en desconocidos

La parte más difícil de ser padres es precisamente la de educar a los hijos, porque son muchos los detalles del camino que debemos tener en cuenta a la hora de educar y de enseñar a los niños tanto las cosas buenas como las malas que se encontrarán en la vida. Una de ellas es precisamente la de enseñar a los hijos que no deben confiar nunca en un desconocido. Puede parecer obvio para nosotros los adultos, pero si nos adentramos en la psicología infantil, podríamos ver que los niños son muy manipulables y que es muy fácil engañarlos. Incluso un desconocido puede hacerles creer, tan solo dándole su nombre, que ya no es un desconocido.

Por ello es importante inculcar al niño desde pequeño cómo debe actuar si se pierde, para evitar que caiga en manos de un desconocido. Esto les servirá incluso cuando empiezan a querer ir solos al colegio, para que no se vayan con cualquiera y no se fíen de nadie que no conozcan. No obstante, también es importante no asustar al pequeño innecesariamente, por lo que es mejor evitar detalles demasiado atroces, porque son innecesarios. Además, se debe tener en cuenta la edad del niño y su sensibilidad a la hora de explicarle que existen en el mundo personas malas capaces de hacer cualquier cosa a un niño pequeño e indefenso.

Consejos sobre cómo explicar el bien y el mal de la personas

El primer paso para enseñar a nuestros hijos que no deben confiar en un desconocido es explicarles el tipo de personas que hay en el mundo. Muchas son buenas, pero también hay algunas muy malas. Para evitar que al niño se le cree algún tipo de angustia hacia las personas malas, no se debe insistir excesivamente en el tema. Por ello, una vez veamos que ha entendido que hay personas buenas y personas malas, será suficiente para seguir ayudándole a desconfiar de los desconocidos.

Actitudes que ayudarán al niño a no confiar en desconocidos

El segundo paso es una serie de actitudes que podemos adoptar y acciones que podemos hacer para que el niño se acostumbre a desconfiar, pero intentando que no se vuelvan desconfiados con todo el mundo. Parece difícil, pero no es tan complicado como parece, ya que solo se trata de hablar con nuestro hijo aprovechando situaciones cotidianas para que aprenda a actuar con cuidado. Algunas de esas situaciones son:

  • Cuándo se acerca una persona desconocida adulta, que sonríe a nuestro hijo y le dice cosas bonitas. En estos casos el pequeño puede responder ignorando, girando la carita o respondiendo con una sonrisa. Hasta ahí, va bien, pero hay que explicar al pequeño que no debe pasar de ahí. Es decir, si el pequeño camina solo y va a nuestro lado, siempre se puede despistar un poco y un desconocido que le ha sonreído puede dar la falsa sensación de que ya no es un desconocido para el niño. Por ello se le debe insistir al pequeño que no debe irse con una persona que no sea del entorno familiar nunca, ni aceptar regalos de desconocidos y en el caso de que un adulto desconocido le diga cosas debe acudir rápidamente al lado de papá o mamá.
  • Cuándo ha sucedido en el entorno – ya sea en la ciudad o algún lugar del propio país – algo malo a algún niño, se le puede explicar a nuestro hijo lo que ha pasado (evitando detalles escabrosos, claro está) para que vea que lo que se le está explicando es algo que puede pasar realmente, que en la vida real pueden suceder cosas.
  • Cuándo estamos en algún centro comercial o en algún parque de atracciones o bien en algún lugar donde haya mucha gente, se debe explicar al pequeño cómo debe actuar: ‘si te pierdes no te muevas de donde estás, para que papá o mamá te puedan encontrar‘. También es un buen momento para explicarle que en ningún caso le diga a un desconocido que se ha perdido. Lo que debe hacer es buscar un policía si es en la calle y, si no encuentra uno, que entre en una tienda por ejemplo. Si le pasa en un parque de atracciones, debe acudir a un trabajador del parque. Todo ello se le explica al pequeño cada vez que nos encontremos en esas situaciones, hasta que veamos que ha entendido que no debe fiarse nunca de un desconocido.
  • Otra situación ideal para hacer entender a un niño que no se debe fiar de los desconocidos es usar la explicación como un juego, es decir, podemos simular situaciones para que el niño aprenda a actuar si algún día se despista del lado de sus papás. Por ejemplo, podemos hacer ver que nos hemos perdido y le decimos a nuestro hijo, en función de la edad, claro está: ‘como nos hemos perdido vamos a preguntar a aquél guardia, porque aquella señora de la esquina no la conocemos de nada, ¿verdad?‘. De esta manera, inculcamos al pequeño que debe preguntar a un policía antes que a un desconocido. En el caso de un parque de atracciones, podemos hacer lo mismo: hacer ver que nos perdemos y dirigir la atención del pequeño hacia los trabajadores del parque, enseñarle los dependientes, a quienes tiene que acudir si se pierde, etc.
  • Otro consejo que os puede ir bien, es usar los cuentos o dibujos animados. Es decir, a través de los cuentos se llega directamente al interior de los niños. Y es que ellos suelen identificarse enseguida con los personajes de las historias que les contamos y ello, puede ayudar a que entiendan la importancia de no confiar en un desconocido.

Personalmente, he utilizado en muchas ocasiones este tipo de juegos para enseñar a mi hija de seis años lo que tiene que hacer si se despista. Por suerte, no nos ha llegado a pasar nunca, pero no está de más enseñar a los hijos a no confiar nunca en personas extrañas. Un consejo que me dieron cuando mi niña comenzaba a caminar demasiado y a despistarse un poco fue el de ponerle una cadenita con sus datos y nuestro teléfono, por si se perdía. Hay quién escribe el teléfono en rotulador en el brazo del niño, pero lo ideal, una vez pasan de los cinco años, es que sepan su dirección y el número de teléfono de los papás. Si les vamos recordando esos datos poco a poco se los sabrán de memoria y siempre puede ir muy bien que un niño sepa cómo localizar a sus papás. ¿Qué otros consejos añadiríais?

Imagen | M@rg

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