El gran problema de la obesidad infantil

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud más graves que existen. La obesidad, considerada por la Organización Mundial de la Salud como una epidemia mundial, si se padece a temprana edad, puede acarrear graves problemas de diabetes, corazón y tensión en el futuro. Un cambio en los hábitos alimenticios, así como un giro en la vida sedentaria que hoy en día llevamos, puede ayudar mucho a mejorar la salud de nuestros hijos.

La obesidad infantil es un problema mundial

La obesidad infantil es uno de lo principales problemas de salud que pueden darse en la infancia. En España, un país mediterráneo, con unas posibilidades inmejorables para llevar a cabo una dieta sana y equilibrada, las alarmas han saltado: en los últimos quince años la obesidad entre los más pequeños ha aumentado en hasta un 11%. De esta forma, se ha convertido en el lugar europeo donde hay más niños obesos, solamente superado por Gran Bretaña. Y ya sabemos cómo se come en las islas británicas. Los especialistas que tratan el tema coinciden en señalar que la clave se halla en la modificación de los hábitos alimenticios. Así que los padres han de estar muy atentos a qué comen sus hijos. En la obesidad también influye un modo de vida sedentario.

Según los expertos en Endocrinología Pediátrica del Hospital Virgen del Camino de Pamplona, “la obesidad es la enfermedad nutricional más frecuente en niños y adolescentes en los países desarrollados, constituyendo un problema sanitario de primer orden, al ser un factor común de riesgo para diversas patologías como son la diabetes, la enfermedad cardiovascular, y la hipertensión arterial”. De esta forma, corroboran lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) viene anunciando desde hace un tiempo: “la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial”.

La obesidad es la acumulación excesiva de grasa corporal en el tejido adiposo, lo cual se puede percibir por el aumento del peso corporal en un 20% más del peso ideal. Para evitar este problema, lo importante es estar concienciados: los niños no deben comer más de lo que necesitan. Quiero decir que la dieta infantil ha de ser sana y equilibrada. Así que si piensas que un niño es más sano cuanto más coma, olvídate.


Según apuntan expertos nutricionistas, lo ideal es que los niños consuman alrededor de unas dos mil calorías al día. De este total, la mitad deben ser hidratos de carbono, un tercio, grasas y el resto, proteínas. Hoy en día, los pequeños toman demasiados dulces, refrescos y golosinas. Por una parte, esto sucede porque no estamos pendientes de lo que comen –muchas veces, por motivos laborales, los padres no están delante de sus hijos cuando comen–. Y por otra parte, porque el mercado alimenticio está lleno de estos “caprichos”, a los que muchos padres acaban sucumbiendo. Un cambio de modo de vida también es fundamental. Cuando antes apenas había un aburrido ordenador en casa, hoy los hogares están llenos de aparatos con los que los niños se entretienen. Ahora, la diversión ya no está en la calle jugando con los amigos, sino delante de la pantalla, lo que hace que el niño coja un hábito de vida peligrosamente sedentario. La solución a este grave problema está en casa. Y es que existen muchas más posibilidades de que un niño salga obeso si en su hogar ya hay un caso de obesidad. Por eso, lo primero que hemos de hacer es cambiar nuestros hábitos. De esta manera, contagiaremos a nuestros pequeños de costumbres saludables.

Foto: xolkanf

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...