El fenómeno de los vientres de alquiler

¿Se puede decidir sobre la vida humana? ¿No parece una especie de esclavitud el hecho de que los que más tienen paguen a los desfavorecidos por tener hijos? ¿Es ético pagar o decidir por una vida, mientras otros muchos niños mal viven en miles de orfanatos por todo el mundo?

A través de los tiempos, la mentalidad del ser humano ha ido cambiando. Por ejemplo, en el siglo XV era impensable imaginar que la homosexualidad sería bien vista e incluso regulada siglos más adelante en muchos países del mundo.  Muchos de los aspectos de la moralidad y la ética los aprendemos de la experiencia vivida, de nuestros padres, de nuestros maestros y de las leyes que nos enseñan a convivir y respetar las normas.

La cuestión moral y ética es el hecho de recibir un dinero a cambio de gestar un niño.

Pero, ¿por qué tenemos tanto recelo sobre la repercusión moral de los vientres de alquiler? Posiblemente el nombre en sí nos da una idea de por qué la mayoría de países del mundo prohíben esta práctica. Por el mero hecho de ser de alquiler existe una transacción económica de por medio, lo que significa que se paga por una vida. Para evitar verlo de esta manera se lo está llamando maternidad subrogada  o gestación por sustitución. Aún así, la cuestión que subyace es el hecho de recibir un dinero a cambio de gestar un niño. Muchas personas lo ven como un mercadillo, donde el que tiene dinero se lo puede permitir y el que no lo tiene debe olvidarse de ello, una especie de modelo de esclavitud en el que un vacío legal puede ser muy peligroso.

¿Es ético o moral prohibirle a una mujer tener un hijo que pueda hacer feliz a una pareja que no puede tener bebés propios? Dicho así parece fácil, pero ¿qué pasaría si la pareja que encarga el bebé considera que el resultado no es de su agrado y deciden no quedarse con él  y la madre de alquiler tampoco quiere quedárselo? ¿Y si la madre de alquiler se encariña del bebé que lleva dentro y al nacer se lo quiere quedar porque lo considera suyo? Realmente hay muchos aspectos que deberían tenerse en cuenta antes de legalizarlo.

El problema, creo yo, tiene un mayor trasfondo. ¿Es ético pagar o decidir por una vida, mientras otros muchos niños malviven en miles de orfanatos por todo el mundo, esperando ser adoptados? ¿Es ético permitir que prime el hecho de que unos padres quieran tener sus propios hijos, con sus propios genes, gestándose en el cuerpo de otra mujer? ¿Alguien se ha parado a pensar qué pasa con el bebé, qué siente cuando lo separan de su ‘madre’? ¿Puede el valor moral personal de cada uno estar por encima de lo que debe hacer? ¿Cambiaría el valor moral y ético de las madres de alquiler si se llevara a cabo esta práctica sin intercambios económicos? Posiblemente si empezáramos por algo más altruista podríamos conseguir que muchas parejas fueran felices con esta práctica.

Foto por  º kaiowas gina º en  Flickr

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