El deporte infantil y la hidratación

En verano debemos asegurarnos de que los niños estén correctamente hidratados y especialmente si realizan deporte u otro tipo de actividad física. Las altas temperaturas y el exceso de sudoración incrementan significativamente el riesgo de que se deshidraten.

Hidratación en los niños

En varias ocasiones hemos hablado de la importancia de la hidratación en la infancia y especialmente durante el verano, merece la pena retomar la lectura de este post en el que se habla de la hidratación infantil saludable y la cantidad de agua que los niños deben tomar en las distintas etapas del desarrollo. Hemos hablado de las formas de hidratar a los niños en verano, del agua como la mejor opción para una correcta hidratación, etc., pero todavía no habíamos hablado de la relación entre el deporte infantil y la hidratación durante el verano, tema que ahora vamos a tratar.

En verano, a pesar del calor, los niños hacen mucho ejercicio, sea jugando o practicando algún deporte. Queman calorías, lo que provoca un aumento de la temperatura corporal y esto conduce a un aumento de la sudoración, por lo que el organismo pierde más agua de lo habitual, también se pierden minerales, sales, electrolitos y otras sustancias muy importantes para el correcto funcionamiento del cuerpo que deben ser repuestas. Desde el momento en el que los niños empiezan a sudar, el riesgo de sufrir deshidratación se incrementa, por lo que es necesario que beban agua con relativa frecuencia.

Los expertos recomiendan que los niños beban líquidos, preferiblemente agua, antes durante y después de realizar ejercicio físico, de este modo se reduce significativamente el riesgo de sufrir deshidratación, ya que se van reponiendo los líquidos y otras sustancias necesarias para el organismo. La deshidratación se aprecia en el momento en el que un niño tiene sed intensa, puede sufrir además dolores de cabeza y debilidad muscular como consecuencia de la pérdida de electrolitos. Algunos adultos suelen tomar bebidas deportivas especiales que contienen sales de sodio y potasio que restablecen los niveles de electrolitos tras sufrir una deshidratación, pero estas bebidas, según explican los expertos, no son recomendables para los niños, el agua es la única bebida esencial.

Cuando un niño sufre los síntomas antes descritos mientras juega o hace deporte, lo mejor es parar la actividad y que se rehidrate tomando líquidos, un descanso ayudará a reducir la temperatura corporal y a reponerse de la actividad física. Como decíamos, si el aporte de líquidos se va realizando de forma progresiva, los síntomas descritos no aparecen, por ello es muy importante que los niños beban agua con frecuencia y además que se les explique por qué deben beber incluso si no tienen sed, ya que pueden estar sufriendo una deshidratación leve sin que se den cuenta, aquí podéis conocer más detalles sobre este proceso.

A pesar de que en el mercado encontramos una gran cantidad de bebidas formuladas con azúcares, electrolitos, agua y saborizantes, cuya finalidad es reponer las pérdidas del organismo, lo mejor para los niños es tomar agua fresca a una temperatura de entre 12 y 13 grados centígrados, hay que decir que no existen estudios que demuestren que las bebidas especiales ofrezcan mayor beneficio para la rehidratación, por lo que no debemos creer que son la mejor alternativa para que los niños deportistas repongan los líquidos y elementos necesarios para su organismo.

Si los niños juegan o hacen deporte cuando hace calor, el nivel de sudoración se incrementa para regular la temperatura corporal, es cuando se puede producir un golpe de calor, al respecto, merece la pena retomar la lectura de este post que trata sobre la protección de los niños frente al calor extremo. Prevenir el golpe de calor pasa por beber líquidos, modificar el juego o la actividad física según las condiciones ambientales (si hace mucho calor, mejor dejar las actividades para otro momento menos caluroso). En el caso de los niños deportistas, es interesante que realicen un calentamiento previo para que el cuerpo se aclimate y esté mejor preparado (para jugar un partido de fútbol, tenis, etc.), llevar ropa ligera y realizar pausas para reponer el agua perdida. Como podemos comprobar, es muy importante que los niños beban agua con frecuencia en verano, de este modo se podrá evitar la deshidratación y otros problemas causados por el calor y el exceso de sudoración.

Foto | Ken Bosma

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