Dormir con tus hijos es una práctica a simple vista inocente

Cuando esté enfermo o vean películas… Siempre hay momentos para recibir al chico en la habitación matrimonial. Sin embargo, lo ideal es enseñarle a dormir en su propia cama.

dormir con tus hijos

Es medianoche y el pequeño irrumpe en la habitación de mamá y papá, asegurando que en la suya se oculta un fantasma. Aunque ambos saben que nada ocurre, lo invitan a quedarse para dormir juntos en la misma cama. ¿Te resulta familiar la escena? Dormir con tus hijos es una práctica a simple vista inocente, pero nada más lejos de la realidad.

Según investigaciones del Hospital Nacional Profesor Alejandro Posada de Argentina, existe una correlación entre las experiencias diarias del niño y sus problemas para conciliar el sueño. Conflictos familiares, dificultades del aprendizaje e incluso maltrato infantil pueden ser detonantes, pero aceptarlo habitualmente en la cama matrimonial no es la solución. Al contrario, se puede crear un fuerte estado de dependencia, que podría retrasar muchos procesos de aprendizaje.

Del estudio se desprenden cifras alarmantes: hasta un 30% de los chicos experimenta interrupciones del sueño durante la noche o inconvenientes para conciliarlo. Sin embargo, expertos en crianza señalan que recibirlos en la habitación de los padres podría perturbar su desarrollo y, en mayor o menor medida, la relación marital.

Dormir con los hijos no es del todo sano

Las prácticas culturales de cada región juegan un papel fundamental. Por ejemplo, en América Latina dormir con los hijos en la cama es algo habitual. No obstante, las consecuencias negativas en torno a la adquisición de destrezas, son las mismas en cualquier lugar del mundo.

Lo común es que los niños aprendan a comer, moverse y comunicarse, para que puedan consolidar su autonomía, autoestima e identidad. Pero también deben irse preparando para dormir solos. Por lo general, el comienzo de la «separación» inicia después de los tres meses. Tras haber pasado su primer trimestre en el cuarto de mamá, deben cambiarse a su propia habitación, para ir marcando el camino hacia la independencia. Eso sí, se les debe proveer del entorno y las condiciones adecuadas.

Adaptarse al cambio

Separar al niño de la habitación es un proceso lento que implica paciencia y orden, para que él  se sienta a salvo en su propio cuarto. Puedes iniciar colocando luz tenue, evitando los ruidos, acompañándolo hasta que se duerma y recordándole que papá y mamá siempre lo cuidarán. Pasado el tiempo no sentirá temor y podrá dormir una larga jornada.

Existen varias etapas en las que el chico despierta con frecuencia: la lactancia, cuando abre los ojos cada tres horas. Entre los tres y cuatro años, cuando cree en monstruos y tiene pesadillas. Y a los siete, cuando puede temer por la soledad.

Espacios para cada uno

Psicopedagogos sugieren reiterar al niño que así como mamá y papá tienen su propio espacio, él también puede tener el suyo. Pero si a pesar de las recomendaciones se permite al niño dormir en la cama matrimonial, no debe ser todos los días. No se puede desplazar a mamá o a papá para dar espacio al pequeño.

Cuando no se respeta el lugar de cada quien, se afecta la relación de pareja en algún punto. Esto no significa que no hay momentos apropiados para tener al chiquitín en la cama: cuando se mima, se conversa con él, se ven películas o cuando está enfermito. Pero hay que hacerlo con mesura. Si enseñas al niño a dormir, puedes conseguir muy buenos resultados.

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