Demasiados colorantes artificiales en los alimentos para niños

Un estudio concluye que se utilizan demasiados colorantes artificiales en los alimentos para niños, la suma total de los productos, una chuchería, un snack, una bebida, unos cereales, etc., puede provocar una ingesta de hasta 200 miligramos de estos aditivos.

Aditivos alimentarios

Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Purdue (Estados Unidos) revela que algunos alimentos y bebidas contienen un elevado nivel de colorantes artificiales, dulces, bebidas, cereales, caramelos y gominolas, snacks, etc., superan más de los 35 mg por porción, algo que en anteriores ensayos se ha demostrado que resulta negativo y puede influir en el comportamiento de algunos niños.

De los riesgos de los colorantes se habla desde hace años, podemos citar por ejemplo el estudio que realizó un grupo de expertos de la Universidad de Southampton en el que se demostraba que determinadas combinaciones de colorantes artificiales que se emplean en la industria alimentaria, podían incidir en la conducta de los niños provocándoles diversos problemas en la atención y en la actividad diaria. A pesar de los estudios que se han realizado en torno a este tema, siguen existiendo muchas incógnitas, hay demasiados colorantes artificiales en los alimentos para niños y lo peor es que no se conoce la cantidad de colorante que provoca reacciones en aquellos que son más sensibles.

El caso es que este nuevo estudio muestra que la industria alimentaria abusa de estos aditivos artificiales, los expertos analizaron varios productos y encontraron que la suma de la cantidad de colorante utilizado en cada uno de ellos superaba los 35 miligramos. Según los investigadores, la cantidad de colorante artificial que un niño puede estar consumiendo por día se elevaría a unos 200 miligramos en la suma de todos los alimentos y bebidas, una cantidad demasiado elevada que como hemos indicado, podría afectar al comportamiento de los pequeños. En la década de los años 70 y 80 se realizaron estudios en los que se determinó que muy pocos niños reaccionaban a los colorantes artificiales, aunque entonces la cantidad con la que se trabajaba era de 26 mg. Por ello consideraron que una dieta libre de colorantes artificiales no tenía sentido, dando vía libre a su uso.

Años más tarde, utilizando dosis más elevadas en los estudios, se constató que el porcentaje de niños afectados era mucho mayor, es decir, a más cantidad de colorante artificial más niños afectados. Teniendo en cuenta las cifras que se barajan en esta nueva investigación (alimentos y bebidas que superan los 50 miligramos), la ingesta total puede ser muy elevada, la cifra se aleja significativamente de los 26 miligramos del estudio realizado hace más de 30 años. Estos colorantes pueden actuar como sustancias químicas neurotóxicas más o menos tolerables dependiendo de cada individuo, por ello es importante definir unos valores de seguridad en la suma total de productos que un niño pueda consumir diariamente.

Según leemos aquí, los investigadores creen que este tipo de sustancias son uno de los factores que han provocado que últimamente los problemas de comportamiento en los niños se hayan vuelto más comunes. Hay que tener en cuenta que muchos productos tienen colorantes y que prácticamente a lo largo de todo el día están ingiriendo esta sustancia, golosinas, un refresco, unos cereales para el desayuno, una comida preparada, bollería industrial, unos snacks, etc.

La controversia sobre la seguridad de los colorantes artificiales alimentarios se ha librado desde hace años, aunque fue a partir del año 2007, tras la publicación de un estudio de la Universidad de Southampton (Reino Unido), cuando adquirió mayor relevancia, en él se sugería una relación entre seis tipos de colorantes alimentarios (E102, E104, E110, E122, E124 y E129) y la hiperactividad de los niños. Sin embargo, la EFSA determinó entonces que los resultados no podían ser utilizados como base para alterar la ingesta diaria admisible que se había establecido, lo único que se aceptó, es colocar un mensaje de advertencia en los productos con los mencionados colorantes, indicando en el envase que podría tener efecto sobre la actividad y la atención de los niños. En Estados Unidos se rechazó aplicar esta medida.

Curiosamente algunas empresas alimentarias han decidido retirar este tipo de aditivos de algunos de sus productos, especialmente aquellos destinados a los niños, han decidido tener en cuenta los estudios realizados y prevenir problemas en los niños, pero muchas otras empresas obvian estas investigaciones y se rigen exclusivamente por lo dictado por las agencias de seguridad alimentaria. En definitiva, el estudio realizado demuestra que los niños toman demasiados colorantes artificiales, algo que preocupa seriamente a los investigadores. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en Clinical Pediatrics.

Foto | Chippenziedeutch

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