Cómo evitar y tratar las alergias infantiles de primavera

Las alergias primaverales más comunes en los niños

Alergias primavera niños

Existen un gran número de factores que, combinados con la predisposición genética de los niños, acentúan o provocan las alergias, sobre todo en determinadas épocas del año, como la primavera. Los síntomas son muy fáciles de identificar: estornudos, hinchazón, ojos irritados, nariz congestionada… Es importante que los padres sepamos detectar y prevenir las alergias en nuestros hijos.

Según un artículo de ‘Healthy Children’, las alergias «estás provocadas por la reacción del cuerpo a las sustancias denominadas alérgenos, los cuales provocan que el sistema inmunitario reaccione ante sustancias inofensivas como si estuvieran atacando al organismo».

Los datos aportados por la SEAIC, ocho millones de españoles son alérgicos. Algunas alergias son sencillas de identificar, pero en otras no resulta tan fácil porque los síntomas se pueden confundir fácilmente con los de un resfriado. Pero, si estos duran más de dos semanas o se repiten año tras año en la misma época, está claro que se trata de una alergia.

La alergia primaveral es una reacción del cuerpo contra una sustancia que percibe como nociva. Suele aparecer en la infancia, y tiene un alto componente genético.

Los síntomas más comunes son: goteo nasal, estornudos, carraspeo de garganta, picazón en los ojos, ojos llorosos y congestión nasal. Otros indicios propios de este tipo de patologías son la dificultad para respirar, los ataques de tos sin razón aparente y los sarpullidos en la piel.

Alergia al polen

Tal y como hemos mencionado, los síntomas de la alergia al polen a veces se pueden confundir con los de un resfriado. Algunas de las señales de la alergia en primavera son: escozor, picor y enrojecimiento de los ojos, congestión nasal, estornudos, dolor de garganta, tos seca, dificultad para respirar y dolor de cabeza. Ante la más mínima sospecha de alergia al polen en los niños, lo más recomendable es consultar con el pediatra. Si confirma el diagnóstico, puede prescribir medicamentos antihistamínicos.

Además de la medicación, los padres podemos seguir una serie de recomendaciones para aliviar los síntomas de la alergia. Lo ideal es ventilar la casa, y sobre todo la habitación de los más pequeños, cuanto éstos no estén presentes, y sólo temprano por la mañana o tarde por la noche. Por supuesto, hay que evitar el contacto con la naturaleza durante los meses de primavera.

Después de estar al aire libre, es muy importante que los niños se duchen o se bañen. En épocas en las que haya mucho polen, no es una buena idea secar la ropa al aire libre porque puede impregnarse en las fibras. Además, es conveniente utilizar un purificador de aire en casa.

Otras alergias

La alergia a las gramíneas es una de las alergias más comunes también entre los más pequeños. Los síntomas que se repiten más habitualmente son ojos enrojecidos y moqueo constante ante la presencia de este tipo de planta tan común. La polinización de las gramíneas se produce en primavera, así que es normal que en los niños afectados por dicha alergia los síntomas aumenten durante esta estación.

Una de las alergias respiratorias más comunes entre los niños es la alergia a los ácaros del polvo. La alergia al polvo en los niños se produce por los ácaros del polvo doméstico. No es una alergia estacional, sino que los síntomas se manifiestan durante todo el año.

Eccema

Cuando se trata de erupciones cutáneas, la enfermedad inflamatoria crónica más común de la piel en los niños es el eccema, también se denomina dermatitis atópica. Aunque no es necesariamente un problema alérgico, tiene muchas de las características que presentan las alergias.

Los signos del eccema son los siguientes: piel seca, picazón, enrojecimiento y aparición de bultitos y escamas. Los bebés menores de un año, suelen tener eccema en las mejillas, la frente y el cuero cabelludo. El eccema se les puede extender a rodillas, codos y tronco.

Alergia primaveral y asma

El asma es uno de los problemas respiratorios que más afectan a los niños. Cuando los más pequeños presentan tos, estornudos y dificultad para respirar por la noche, así como fatiga, sibilancia y pitidos o pitos en el pecho cuando practique ejercicio físico, es muy probable que se trate de un cuadro de asma.

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