¿Cómo ayudar a los niños a descubrir sus hobbies o aficiones?

Los niños tienen muchas aficiones, pero a veces necesitan un pequeño empujón para saber cuáles son. Como padre, debes acompañarle en este viaje, ayudándole a conocer sus fortalezas, sus gustos, animándolo a probar diferentes actividades, dándole apoyo y enseñándole la cultura del esfuerzo, aunque sin meter demasiada presión

Descubrir hobbies

Una de las cosas más importantes de la infancia son las aficiones. Cuando somos niños, descubrimos nuestras pasiones, las cuales puede que nos acompañen toda nuestra vida. Además, los hobbies son beneficiosos para el desarrollo personal, además de enseñar a pasar tiempo en solitario, sin depender tanto de los padres.

Eso sí, a esas edades, es difícil saber lo que le puede gustar al niño. Por eso, te vamos a dar algunos consejos que te ayudarán a enseñar a los niños sus hobbies y aficiones. Hacerlo bien les permitirá combatir la ansiedad, desconectar de las preocupaciones, conectar con ellos mismos, mejorar la autoestima y aprender valores como la superación personal.

Trucos para que un niño descubra su pasión

Hay veces en las que se descubre un hobby de forma natural, pero no siempre ocurre. Muchas veces, un niño tiene tantas obligaciones que deriva en una falta de motivación y tiempo, especialmente en agendas con muchas actividades extraescolares.

Eso sí, realmente no es difícil que tu hijo descubra su hobby en sus ratos libres, siempre que sigas los consejos que te vamos a enseñar a continuación.

Descubre las fortalezas de tu hijo

Muchos padres inciden en las debilidades de sus hijos, es decir, en lo que se les da mal; sin embargo, se olvidan de sus fortalezas y habilidades. En lugar de centrarse en los defectos, como que no es bueno con los deportes o que no dibuja bien, hay que centrarse en lo que se le da bien y reforzarlo positivamente.

Muchas veces, los gustos del niño no coinciden con sus fortalezas. De hecho, puede ser que ni siquiera él las conozca, ya que nunca las ha probado. Por ello, puedes probar muchas cosas con él y animarlo a experimentar con cosas nuevas. Puede hacer puzles, practicar un deporte nuevo, pintar, jugar al ajedrez, jugar videojuegos o escribir algo. Seguramente te sorprendas de las habilidades de tu hijo y él mismo también.

Pide opinión a tu hijo sobre sus gustos

Además de las fortalezas, hay que conocer los gustos del hijo. Muchos padres cometen el error de no empatizar con ellos y apuntarlos a actividades extraescolares sin ton ni son, ignorando los gustos y necesidades del niño. En su lugar, pídele que te cuente sus gustos, es decir, que elabore una lista de las cosas que más le gusta hacer.

De este modo, podrá saber lo que le gusta y comprobar si se corresponde con las fortalezas. Por ejemplo, puede que le guste leer cuentos y se le de bien escribir, o también puede que le guste hacer deporte.

Infórmate sobre la actividad y haz que pruebe diferentes actividades

Una vez que tengas sus gustos y sus habilidades, lo mejor es que pruebe diferentes actividades de su gusto para saber cuál puede ser su hobby. Para ello, infórmate de las mejores cerca de tu localidad, buscando escuelas, centros deportivos, academias y clubes donde pueda probar ciertas actividades.

Además, habla con los padres de los niños que practican esta afición, los cuales te pueden servir de guía. Después de hablar, busca lugares donde le dejen probar una clase de forma gratuita, algo que le permitirá comprobar sin compromiso si le gusta de verdad o no.

Dale apoyo en sus inicios

Para tu hijo seguramente seas el referente más importante, así que debes acompañarlo y darle apoyo en su hobby, mostrando verdadero interés en su progreso y en su vida. Vete a verle a las clases o interésate por sus actividades, algo que ayudará a motivarlo y a aumentar su confianza.

Sin presión, aunque sin dejar de lado el esfuerzo y el compromiso

En este caso, hay que tratar de guardar un equilibrio entre el esfuerzo y el compromiso y no obligar. Algunos niños se agobian si ven el hobby como una obligación y una fuente de estrés, así que no lo fuerces demasiado.

Por otro lado, tampoco conviene dejar que tu hijo deje todo a medias y perjudique a otro, especialmente si es en grupo. Enséñale que no debe dejar plantados a sus compañeros, además de que no debe obligar a la familia a afrontar esfuerzos económicos para dejar las clases enseguida. De este modo, la tarea del padre y la madre es encontrar el equilibrio entre la enseñanza del compromiso y no presionarlo demasiado.

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