Beneficios de que los niños aprendan a cocinar

Para que los niños coman bien tienen que entender de dónde sale la comida que tienen en su plato. Una forma de hacerlo es dejando que nos ayuden a elaborarla.

A muchos padres nos da un poco de miedo dejar que nuestro hijo se metan en la cocina. Esto es porque en la cocina suele haber utensilios peligrosos, productos de limpieza, fuegos para cocinar, etc. Pero algunos programas televisivos nos han abierto los ojos y nos han hecho preguntarnos: ¿cómo es posible que niños de entre seis y doce años se muevan tan bien entre fogones? Los niños son niños, por ello los padres debemos tener cuidado, pero tener cuidado no significa prohibición. Cada niño evoluciona y madura a su propio tiempo y la cocina no debe ser un lugar prohibido, sino un lugar de aprendizaje.

¿Y todo esto por qué? Parece ser que hay estudios que indican que los niños que aprenden a cocinar se alimentan mejor. Es más, el hecho de que los niños preparen o ayuden en la cocina a preparar la comida del día les motiva para probar nuevos alimentos. Es por esto que los niños que comienzan a cocinar y ayudar a sus padres a realizar platos de comida, comen mejor. Y es así porque los niños que ayudan a preparar los alimentos para cocinarlos entienden de dónde provienen, saben lo que cuesta prepararlos y se interesan por todos los ingredientes. Todo ello hace que el niño participe activamente en la gestión de lo que comemos en casa y le ayuda a tener la motivación y el empuje necesarios para probar nuevos sabores.

El cuándo y el cómo es algo que dependerá de cada niño, ya que no todos los niños maduran de la misma manera. No obstante, lo que sí está claro es que hasta niños de tres añitos pueden ayudar en la cocina. La cuestión es adaptar la ayuda o el trabajo que ellos harán a su edad y a su ritmo de maduración. Pienso que lo importante es explicar al niño, dependiendo de su edad, cuál será su papel en la cocina. Por ejemplo: tú limpias los tomates y yo corto las verduras. En niños muy pequeños se puede empezar a implicarles en la cocina elaborando albóndigas, seleccionando la fruta y limpiándola en el grifo, haciendo galletas, etc.

Otra forma de ayudar, que ya pueden hacer a partir de los cuatro años, es empanando la carne o el pescado. Se pueden separar los papeles de la misma forma: tú empanas y yo voy friendo. Es decir, todo aquello que sea peligroso los hacen los papás, pero hay muchas cosas que pueden hacer ellos y que les ayudará a comer más y mejor. Además, se les estará enseñando valores como el esfuerzo, se les ayuda a entender que todos en casa tienen funciones importantes, se les acerca a los productos de alimentación y eso, en el colegio, les ayudará a ser más participativos en clase.

Vía | elpais.com

Foto | Matteo Bagnoli

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