Aprender jugando, una necesidad de la infancia

Los niños de hoy en día van estresados por la cantidad de horas extraescolares que deben hacer. Los padres debemos recordar la importancia del juego en su crecimiento interior y darle el valor que tiene jugar o tener tiempo libre para reforzar lo aprendido durante el horario escolar. Además, deben jugar con otros niños y no en clases con monitores, sino en casa o en el parque, de manera que ellos se organicen el juego sin un adulto que les marque las pautas.

Las costumbres van cambiando con el paso de los años. Antes era normal que al salir del colegio fueras a casa, merendaras viendo los dibujos animados, jugaras con tus hermanos, interaccionaras con ellos o tus amigos y no tuviéramos tantas actividades extraescolares como las que tienen hoy en día los niños. Posiblemente el principal problema con el que nos encontramos es que los padres deben trabajar los dos y tienen menos tiempo para quedarse con los niños y por lo tanto se suele ajustar el horario laboral con el horario del niño, de forma que esté ocupado hasta que los padres acaben su jornada.

Jugar es una necesidad para aprender.

También puede suceder que los padres apunten a los niños todas las tardes a actividades extraescolares con la creencia que de esa manera estarán mejor preparados para su futuro profesional o laboral. Para ellos yo les recomendaría que leyeran el libro: “Einstein nunca memorizó, aprendió jugando”. Sólo por el título nos podemos hacer a una idea de qué va el libro. La cuestión de todo esto es sencilla: los niños necesitan jugar para aprender.

Y no sólo se trata de memorizar de la “A” a la “Z”, sino de jugar e interaccionar con otros niños sin dirección u organización de un adulto, se trata de jugar libremente, de que los niños aprendan a sociabilizarse, a entender sus emociones y a aprender cómo deben actuar en el juego y con otros niños, a respetarse, a controlarse, a comunicarse, a experimentar, etc. Los niños, al menos hasta los diez años, después de su larga jornada de escuela (unas ocho horas si se quedan a comer en el colegio) están cansados. Necesitan jugar para dejar volar la imaginación, para poner en práctica aquello que aprenden en la escuela, para descansar su mente, necesitan tiempo de no hacer nada y reflexionar.

Las horas extraescolares en sí no es que sean el problema, lo es la cantidad de horas y de actividades. Pero además de la cantidad de horas extraescolares, hay otro problema y es que en la sociedad en la que vivimos es difícil tener hijos, económicamente para muchas parejas es casi inasumible tener un segundo hijo, por lo que abundan las familias con un solo niño. Estos niños suelen jugar con sus padres, sus abuelos o solos.

Es importante que los niños jueguen con otros niños y realicen actividades para su edad, ya que los padres tendemos a sobreprotegerlos y solemos caer en la tentación de jugar a lo que ellos quieren, solemos dejarles ganar con lo cual se suelen salir con la suya. Los niños deben aprender a esforzarse para que no les saquen del juego, deben evitar la violencia para que no les dejen de lado, deben seguir las normas del juego si quieren seguir jugando con los otros niños, porque si no lo hacen, lo dejaran de lado o lo apartarán y es bueno que los niños lo aprendan con otros niños, ya que son todos iguales, tienen que esperar sus turnos y se deben respetar.

Por este motivo, en EEUU existe una nueva moda, el “play day”. Se trata de que los padres un día a la semana o cada dos, salen antes de su trabajo para llegar antes a casa y quedar con los amiguitos de su hijo y sus padres, de manera que pasan una tarde entretenida jugando los niños con juego libre y los padres descansando un poco y charlando; también está poniéndose esta moda en París. Con la cantidad de estudios y profesionales que alertan sobre el problema y el efecto negativo sobre los niños que supone que tengan tantas actividades extraescolares, deberíamos hacer una reflexión y buscar nuevas formas para que los niños pudieran disfrutar de más horas de juego lúdico y menos de “trabajo”.

El juego les enseña sobre la vida mucho más que una hora de memorizar una lección, les ayuda a aprender a manejarse solos, les da agilidad mental y física, aprenden sobre sus propios valores y a transmitirlos a sus amigos, les relaja, etc. El juego tiene muchísimas ventajas y no jugar o no tener el tiempo libre suficiente les perjudica a la hora de saber manejar su propio tiempo libre, ya que están tan acostumbrados a que los organicen que si les dejan solos no saben qué hacer. Esto les complica sus relaciones sociales o el trabajar en equipo, pueden tener problemas a la hora de expresar su propia creatividad, están estresados y les cuesta tomar sus propias decisiones o solucionar problemas.

Fuente | lavanguardia.com

Foto | The ShutterBabe en Flickr

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