Animales y niños en casa, ¿son compatibles?

Por supuesto. Si tenemos a nuestra mascota bien educada y estamos pendientes del niño, la convivencia entre ambos se convertirà en algo muy enriquecedor. El niño aprenderá lo que es ser responsable y cuidar de otro ser vivo y, además, tendrá alguien más con quien sociabilizarse. ¿Quieres saber más detalles?

Complicidad, confianza y cariño implícitos

El tema de mezclar niños y animales es controvertido, pues una mascota es un ser vivo y, por tanto, en ocasiones puede ser impredecible. Más complicada se vuelve esta cuestión cuando la mascota habita la casa antes que el bebé, sobre todo cuando se trata de perros o gatos. Pueden aparecer en ese caso los temidos celos, que quién sabe cómo harán reaccionar al animal. Hoy queremos romper el mito de la agresividad, pues se da en casos muy aislados aunque, por contundencia, acaben saltando a los informativos y alarmando a la población.

Para empezar, una lanza a favor del perro grande. ¿Sabíais que, por lo general, es más agresivo un chihuahua que un pit bull? Lo que sucede es que la agresividad de un perro pequeño se frena con un puntapié. La de un perro grande es incontenible. No obstante, si un animal de estas características está bien educado y no padece ninguna patologia que altere su carácter, nada malo debería suceder. Aunque es un concepto difícil de definir, las razas más sociables son los boxer, los golden retriever, los labradores, los galgos y los pastores alemanes. También los perros sin raza, sobre todo los que podemos conseguir en una protectora, suelen ser muy agradecidos con aquellos que les han regalado una vida mejor. Por si sirve de ayuda, yo misma me crié desde bebé con un enorme pastor alemán en casa. Lejos de atacarme, me protegió y cuidó desde que nací, mostrando su cariño a lametazos cada vez que cogía una rabieta.


Si lo que tenemos en casa es un gato, la cosa cambia. Este animalito no va a celarse, porque, por lo general, es menos sociable y afectivo. En resumidas cuentas, un gato va a la suya, y no va a reaccionar de forma inadecuada a no ser que se le moleste. En este caso en especial, aunque es algo aplicable a todos los animales, tendremos que estar pendientes de nuestro hijo para evitar conflictos. Hay que tener en cuenta que un niño menor de 3 ó 4 años no distingue al  gato de sus demás peluches, por lo que pensará que puede manejarlo a su antojo. El gato, por su parte, tampoco distingue al bebé de las demás amenazas. Así pues, más vale prevenir. No obstante, y por todo lo demás, el felino se acostumbrará a la nueva situación con facilidad y sin esfuerzos por nuestra parte. Sólo hay que darle tiempo.

Toda la demás fauna pensada para tener en casa, y que en general suele vivir enjaulada, es ideal para convivir con niños desde que éstos son bien pequeños. Hámsters, conejos, pájaros, peces… Llamarán la atención de nuestro hijo y no supondrán ni el más mínimo peligro.

Tener una mascota en casa, la que sea, es muy recomendable. Ayudan al niño a aprender valores como la responsabilidad, la sociabilidad o el esfuerzo. Si no tenéis aún ninguna en casa y vuestro niño os la pide, no lo dudéis ni un segundo. Eso sí: somos nosotros, los adultos, los que debemos estar seguros de que queremos hacernos cargo del animal, desde su adquisición hasta sus últimos días de vida. El niño puede cansarse a los dos días, pero nosotros no. Tenemos conciencia y edad suficiente para saber lo que acarrea tener una mascota en casa. Quien no esté dispuesto a asumir el precio a pagar, que compre a su hijo un peluche. Con los seres vivos no se juega.

Foto: Arturo y Miguel Ángel por Julián Ortega Martínez en Flickr.com.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...