Los niños que conviven con mascotas enferman menos

Se ha comprobado en un estudio que los bebés que conviven con mascotas maduran mucho más el sistema inmune frente a otros pequeños que no tienen animales en la familia.

Muchos de los que tenemos mascota nos preguntamos si será bueno que un perro o un gato pueda compartir el mismo espacio que un bebé de menos de un añito. Queremos proteger al niño de todas las maneras posibles y pensamos que apartar a las mascotas de ellos en sus primeros meses de vida hará que éstos presenten menos infecciones y enfermedades.

Bebé jugando con su mascota.

Los niños son más susceptibles a la hora de enfermar por un resfriado o alguna infección. Tenemos el ejemplo de cuando lo llevamos por primera vez a la guardería. El primer año enfermará en varias ocasiones. Al estar en contacto con otros niños se contagiarán de unos a otros.

Los niños juegan sin control, aun no saben lo que es bueno o malo, ni lo que está bien o mal. Se ponen los juguetes en la boca, se los intercambian, se intercambian también los chupetes… Todo esto que para ellos es un juego hace que enfermen. Es normal que el primer año que están en contacto con otros niños ocurra todo esto.

Pasemos ahora a hablar de las mascotas y los niños. Varios estudios han comprobado los beneficios de tener una mascota en casa.  Convivir con un perro o un gato, mejor un perro, potencia el sistema inmunológico del bebé. Sobre todo su primer año de vida. Los microbios que hay en las casas con animales ayudarán a crear inmunidad en los niños frente a bacterias que provocan bronquitis y neumonías.

Una de las investigaciones se realizó en Finlandia sobre 397 niños de entre 9 y 52 semanas. Los padres llevaban a sus pequeños todas las semanas a analizar su estado de salud durante un año. En el estudió se comprobó como al convivir con animales se redujo el 30% la posibilidad de contraer enfermedades respiratorias y un 50% las infecciones de oido.

También se vio la diferencia de cómo maduraba el sistema inmune según el perro vivía dentro de casa o fuera, por ejemplo en un jardín. Es mucho más beneficioso el contacto directo de al menos unas 6 hora al día.

También deberemos aumentar las precauciones ya que los niños son mucho más susceptibles a la hora de contagiarse. Éstos estudios están realizados sobre mascotas bien cuidadas. Los mayores riesgos están cuando la familia convive con un animal sin ningún tipo de control médico. Nos podemos contaminar de bacterias, virus, hongos y parásitos, provenientes de los animales domésticos.

Por eso debemos de preocuparnos tanto por el animal como por nuestros hijos, ya que todos son miembros de nuestra familia.

Foto / basykes

Información / Milenio

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