La ‘silla de pensar’ no es la mejor opción

La famosa ‘silla de pensar’ es un método muy utilizado por los padres para hacer pensar a sus hijos que lo que han hecho no es lo correcto o que no van por buen camino. Algunos expertos defienden que hay otro métodos más eficaces. Os descubrimos algunos.

La 'silla de pensar' no es la mejor opción

En el tema de la educación son muchos los métodos que pueden ayudar a los padres a educar a sus hijos en el día a día, pero cada vez se van conociendo nuevas investigaciones que demuestran que algunos métodos no convencen y que podrían incluso no ser la mejor opción y no funcionar. Uno de ellos es la famosa silla de pensar‘ o ‘tiempo fuera. Este es un método que consiste en dejar al niño en una silla pensando en aquello que ha hecho mal. Se supone que en el tiempo que estipulemos los padres, un tiempo que debe de ir acorde a la edad del pequeño, el niño debe reflexionar sobre su conduzca.

Debo decir que yo en algún  momento he usado este sistema, no porque tenga una silla destinada a ser la ‘silla de pensar‘ sino porque ante un momento de nervios y para rebajar la tensión del momento el ‘tiempo fuera‘ me permite relajarme y ver el problema con otra perspectiva. Sinceramente, yo lo he usado más por mi, que por mi hija, porque gracias a esos minutos he evitado que mis nervios obstaculizaran el objetivo , que era parar la mala conducta y hacer ver a mi hija que es lo que estaba haciendo mal.

Según los expertos este no es un buen sistema por una razón muy sencilla, porque es conductista, es decir, que lo que hace es condicionar el comportamiento de los niños y está muy enfocado a que aprendan a obedecer, sin tener en cuenta las necesidades del niño y su autoestima en ese momento. Digamos que es como  un castigo y si nos paramos a pensar en las veces que lo hemos usado, ciertamente veremos que es una forma de castigar y eso significa que posiblemente despierte en el niño sentimientos de rabia, frustración y enfado. Por tanto, la ‘silla de pensar‘ en sí, no es efectiva. Si embargo, sí es efectivo el diálogo entre padres e hijos, es decir, aprender a dialogar con ellos, escuchar sus necesidades, empatizar con ellos, ponerles límites y, sobre todo, aprender a negociar.

Hay que tener en cuenta que para los niños es importante la manera en cómo se les habla, por lo que hay que evitar los gritos y las malas maneras. Tenemos que pensar que ellos apreciarán que se les escuche y que se les respete. Una puntualización que me parece interesante recalcar es que los niños suelen ser el reflejo de sus padres, es decir, tienen tendencia a imitar lo que ven en casa, así que si les acostumbramos a que se les escucha, a que se tienen en cuenta sus necesidades y les enseñamos a pensar, será una manera efectiva de evitar conductas tipo rabietas .

En mi opinión, educar es una tarea bastante difícil, pero si aprendemos a entender al niño, le escuchamos para saber que quiere, se le dan alternativas y se cede de vez en cuando, conseguiremos en muchas ocasiones negociar y salir aireados sin situaciones de nervios o de estrés. Además, si les enseñamos a los niños a negociar y saber pedir qué necesitan, les estaremos dando la oportunidad de que aprendan a comunicarse, de que aprendan a reflexionar sin crear en su interior sentimientos negativos de rabia hacia sus propios padres y les estaremos enseñando a respetar, porque si el niño es respetado, él también respetará. ¿De qué forma conseguís solucionar los conflictos evitando la famosa ‘silla de pensar‘?

Vía | abc.es

Imagen | aka Kath

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