Algunas causas de la tartamudez en niños

La tartamudez es un trastorno de la comunicación. Se trata de interrupciones producidas bien por un procesamiento en diferentes tiempos desde que se procesa la palabra en el cerebro hasta que los órganos encargados consiguen emitirla. Para evitar en el niño un rechazo, frustración, vergüenza o ansiedad, los padres deben acudir a un especialista y evitar presionar la niño.

Para explicar cuáles pueden ser las causas de la tartamudez en los niños, primero habría que explicar que es este trastorno. La tartamudez trata de unas interrupciones no voluntarias a la hora de hablar o de una alteración del ritmo a la hora de expresarse, por lo tanto, es un trastorno de la comunicación. Hay varias causas que podrían desencadenar una tartamudez en  niños: alteración del lenguaje, diferentes tiempos de procesamiento, o sea, lo que tarda en procesarse el mensaje y lo que se tarda en emitirse a través de los órganos encargados de esta función, es decir, los órganos fonoarticulatorios, o incluso algún problema emocional.

La comprensión y el apoyo de los padres será muy importante para que el niño adquiera seguridad.

Hay expertos que opinan que puede haber un factor por imitación familiar, pero se tiene que tener en cuenta que si hay un factor físico que pueda desencadenar este trastorno de la comunicación en un menor, se puede ver incrementado por el hecho de alterar sus propios ritmos de producción o incluso si se ve incrementada su angustia o ansiedad, de esta forma se podría trastocar la forma de emitir el niño sus propios enunciados. ¿Cuándo hay que consultar al especialista si vemos que el niño tartamudea?

En principio, la tartamudez en los primeros años de vida es bastante normal, ya que los niños están adquiriendo el lenguaje, esto es alrededor de los dos años de edad. Es el momento en que los niños juegan y experimentan con el lenguaje y por lo tanto es normal que vayan explorando su propia forma de emitir las palabras. No  obstante, cuando los padres observan que estas interrupciones no tienen demasiada explicación o consistencia, cuando se extienden demasiado en el tiempo o cuando impiden que el niño pueda avanzar en la adquisición de nuevas habilidades en el lenguaje, entonces es cuando los padres deberían acudir al especialista.

Cuando un niño tartamudea se tiene que tener mucha paciencia con él para evitar que la reacción de los padres a intentar terminar las frases más rápido que el niño (presionarlo) pueda producir en el pequeño un rechazo, frustración, vergüenza o ansiedad. Por lo tanto, no se le debe presionar y mucho menos reírse de él, hacer broma o ridiculizarlo. Es importante que cuando los padres detecten estas interrupciones en el habla de su hijo y observen que se empiezan a hacer sistemáticas deben buscar una solución antes de que pueda trasformarse en un problema mayor. Además de visitar a un especialista, los padres pueden ayudar al menor a tener un mejor ritmo del habla, respetando sobre todo la forma de hablar del niño, esperando sus respuestas y evitar que el pequeño pueda sentirse frustrado o avergonzado.

Fuente | saludactual.cl

Foto |  alexisnyal en Flickr

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