Qué deben hacer los padres ante un caso de maltrato escolar

Tras conocer el informe de la Fundación ANAR sobre la situación del bullying en nuestro país, hoy queremos proporcionaros algunos consejos sobre lo que deben hacer los padres ante un caso de maltrato escolar, ya sea si el hijo es víctima, agresor o un mero observador.

Bullying

Hace un par de días os hablábamos del informe realizado por la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña titulado ‘Acoso Escolar: I Estudio sobre bullying según los afectados’, en este documento se trataba el problema del bullying desde la perspectiva de quienes lo sufren. Según este informe, el acoso escolar es un problema que no deja de crecer y cada año se incrementa el número de llamadas pidiendo ayuda o información a la Fundación ANAR, organización sin ánimo de lucro que se dedica a la promoción y defensa de los derechos de los niños y adolescentes en situación de riesgo y desamparo.

El maltrato escolar o bullying es un fenómeno que está mucho más presente en las escuelas de lo que imaginamos, los padres en alguna ocasión pueden detectar si sus hijos son los maltratadores o quienes están sufriendo las consecuencias del acoso en sus carnes, en este caso, algunos padres se preguntan qué deben hacer.

Los padres pueden detectar algunos signos que delatan que su hijo está sufriendo bullying, está triste, quiere estar solo, el rendimiento escolar es más bajo, parece tener miedo a salir a la calle y se encierra en la habitación, etc. Los niños a veces no les cuentan a sus padres el problema para no preocuparles, por temor a sus acosadores, o por temor a la reacción que los padres puedan tener. Al indagar sobre estos indicios y confirmar la sospecha, es necesario actuar con rapidez, hay que intentar que el niño confíe en los padres y que les explique el problema. Es necesario que pueda sentir apoyo incondicional por los progenitores y que estos cuenten con el niño a la hora de tomar cualquier decisión sobre el problema.

Mientras se soluciona el problema (merece la pena que los padres busquen ayuda asesorándose a través de organizaciones como la fundación ANAR), hay que procurar mejorar la autoestima del pequeño destacando sus aptitudes para que pueda ganar confianza en sí mismo. Hay que hablar con los profesores para que sean conscientes del problema y que ayuden a evitar los maltratos en el colegio.

En el caso de que el hijo sea el agresor, los indicios se observan a través de un cambio de comportamiento, como una actitud violenta y desafiante, en ocasiones el niño roba a los padres, se muestra reservado y poco comunicativo con la familia, no muestra sentimientos de culpa si hace algo mal, etc. Es habitual que los padres se sientan culpables al constatar que su hijo tiene el papel de agresor en un caso de acoso escolar, pero hay que sobreponerse y no sentirse culpables, hay que hablar con el niño, transmitirle que la conducta es inaceptable, y que debe afrontar todo lo que ha hecho.

A pesar de que el niño sea el agresor, es necesario mostrar una actitud positiva y de ayuda, hablar con el colegio para intentar arreglar la situación, pedir asesoramiento sobre cómo se debe tratar el problema a través de las asociaciones que tratan estos temas, etc.

Algunos niños son simplemente testigos u observadores de una situación de acoso escolar y no hacen nada si, sea por temor a que los agresores cambien de objetivo, porque considera que es una situación que no tiene nada que ver, porque no le afecta, etc. Pero no hacer nada es ser cómplice de la situación, por otro lado, nunca se sabe cuándo un testigo puede terminar convirtiéndose en víctima. Por eso es importante que los niños sepan que pueden ayudar a que se deje de acosar y maltratar a un compañero, y que denunciarlo no es ser un chivato.

En este sentido, ayudar a que la conciencia social crezca es importante, por eso, desde pequeñitos es necesario educar a los niños en el marco del diálogo, el respeto, la capacidad para afrontar retos y situaciones complicadas, y la capacidad de denunciar todo aquello que considera que no es correcto, como por ejemplo el bullying.

En el primer y segundo caso siempre será recomendable consultar con expertos en el tema, ya que cada niño tiene unas características y una personalidad distinta, por lo que la actuación o las medidas a adoptar pueden variar. Es más difícil saber si el niño es observador de un caso de acoso escolar, pero se puede evitar ese comportamiento de temor o indiferencia con una buena educación. Para conocer más sobre el acoso escolar, las medidas que se pueden adoptar y qué pasos se han de seguir, os recomendamos acceder a la página web de la Fundación ANAR.

Foto | Thomas Ricker

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