Cómo saber cuándo un bebé o un niño pequeño están cansados

Existen varios signos que delatan cuándo un bebé o un niño pequeño están cansados y tienen sueño, estar atentos a estos signos facilitará que les ayudemos a dormir sin que lleguen a un estado de mal humor, torpeza, lloriqueos, etc., por no haber dormido.

Sueño infantil

En los bebés quizá es más fácil identificar cuándo están cansados, hay una serie de signos que delatan que necesitan irse a dormir, algunos de ellos los padres los conocen. Otros, en cambio, pueden pasar desapercibidos o simplemente, al no conocerlos, no se deduce que el pequeño necesita descansar y es necesario llevarlo a dormir.

Es importante detectar el cansancio, ya que resultará más fácil poner a dormir a los niños evitando que lleguen a un estado en el que el agotamiento les llega a complicar el sueño impidiendo que lo puedan conciliar. Por ello, hoy os queremos hablar de cómo saber cuándo un bebé o un niño pequeño están cansados, seguramente identificaréis algunos de esos signos que lo delatan.

En los bebés el signo más revelador es el bostezo, algo que delata la necesidad de descansar, pero hay que tener en cuenta que dependiendo de la edad, un bostezo no quiere decir que se tenga sueño, puede ser un indicador de cansancio, de estrés, exceso de trabajo, aburrimiento, una descompresión psicológica tras un estado de alerta elevado, enfado o rechazo, entre otras cosas. Chuparse los dedos es otro signo revelador, sobre todo si la acción se realiza tras la toma y sabiendo que no tiene hambre, es el modo en el que se expresa que se trata de encontrar el modo para dormirse.

Otros signos menos reveladores son tirarse de las orejas, arquear la espalda hacia atrás, cerrar con fuerza los puños y mover rápidamente los párpados. Estas señales nos advierten de que merece la pena ayudar al bebé a que concilie el sueño, evitando que pueda malhumorarse por no poder dormir. Como podéis comprobar, es bastante sencillo identificar el cansancio en los bebés, en ocasiones, no identificar el agotamiento a tiempo, trae como consecuencia que debamos estar mucho más rato para dormirle.

En el caso de los niños pequeños, cuando están cansados, uno de los signos habituales y que la mayoría de los padres conocemos, es el lloriqueo. Sin motivo aparente se molestan por todo y lloriquean, si les queremos poner a dormir se niegan, pero lo cierto es que tras unos minutos en un ambiente relajado y a oscuras, se duermen profundamente. Si vemos a los niños aburrirse con juguetes con los que habitualmente juegan, están continuamente encima de los padres solicitando una atención constante, se muestran torpes al andar o realizar algunas acciones, o se irritan ante la comida, es muy probable que tengan sueño.

Generalmente, los bebés de entre 6 y 12 meses suelen estar cansados al cabo de 2 o 3 horas de actividad, aunque evidentemente esta es una regla general, hay niños que se cansan antes y otros que aguantan más tiempo, todo depende de su personalidad y energía. En el caso de los niños más mayores, el cansancio es inevitable si se saltan el descanso que deben realizar, por ejemplo, saltarse la siesta provocará irremediablemente que lleguen a la hora de la cena con algo de mal humor, rechazarán la comida o lloriquearán.

Los niños tienen que dormir las horas necesarias, con ello se garantiza un correcto desarrollo y un buen estado de salud, por ello, los padres debemos estar atentos y ayudarles a dormir cuando lo necesiten.

Foto | Pavel Losevsky

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