¿Cómo hablar de sexo con los niños?

Para muchos la sexualidad sigue siendo un tema tabú y difícil de conversar. Sin embargo, hoy más que nunca los padres deben estar preparados para hablarles a sus hijos desde pequeños sobre el asunto. Expertos brindan herramientas para que la comunicación sea efectiva

Así puedes hablar de sexo con los niños

Cómo hablarle de sexo a los niños es una pregunta que los padres suelen hacerse cuando su hijo muestra inquietud al respecto. A pesar de la amplia documentación existente, son pocos los progenitores que se preparan para tocar el tema con los chicos antes de las primeras interrogantes. Lo cierto, es que es un asunto que no se debe posponer o evitar, mucho menos delegar en otros.

Expertos en sexología señalan que es fundamental mantener una conversación con los peques sobre sexualidad desde temprana edad. Eso sí, es fundamental que los papás también asuman posturas correctas al respecto. Es decir, no satanizar, ni censurar las preguntas de los niños. Igualmente, deben adaptar las respuestas a la edad y requerimiento, sin incurrir en las mentiras.

Por ello lo principal será educarse. No está demás consultar a especialistas para manejar la terminología, conceptos y formas de abordar el asunto con los infantes. Asimismo, se deben despejar las dudas propias y eliminar cualquier connotación negativa sobre el sexo. Si se profesa el amor de pareja, cariño, comunicación y respeto como base de una relación, el sexo entraría como una manera de estrechar la intimidad y darse placer mutuo.

Hablar de sexo con los niños según la edad

No es igual explicarle a un niño de cinco años cómo llegó al mundo, que a un adolescente sobre métodos anticonceptivos. Cada edad necesita un lenguaje distinto y respuestas adecuadas. Es partir de los 3 años cuando los peques notan las diferencias de género y salta la primera pregunta ¿por qué mamá tiene vagina y papá pene? Luego viene (antes de los 6 años) la de cómo se hacen los niños o cómo llegan los bebés.

Antes de los seis años las respuestas deben ser cortas. Decir por ejemplo que papá introdujo una semilla en mamá, y luego hablarles de cómo crece la barriga con el bebito que empieza a desarrollarse. Después de esa edad se puede ser más específico, sin mentiras o comparaciones absurdas. Afirmar que papá pone el pene dentro de la vagina y suelta la semilla. Ampliar sobre lo hermosos del embarazo y de cómo se forma la vida en el vientre materno.

A los 10 años ya los chicos tienen preconcepciones al respecto. Imaginan y sienten curiosidad sobre el acto sexual y sus implicaciones. Allí se debe hacer énfasis en los valores, en la sexualidad como una forma de relación entre las personas que se aman y respetan. Igualmente, sobre la importancia de cuidar la integridad física, defenderse y tener la confianza para hablar sobre cualquier duda, situación o temores con los padres.

Recomendaciones y datos para tener en cuenta

Cuando se hable de sexo con los niños se deben tocar todas las implicaciones y aristas sobre ese tema. Desde relaciones interpersonales, sociedad, valores, biología, emociones y no solo la parte genital. Estar en sintonía con lo abordado en la escuela sobre sexo, nos ayudará a no quedar desfasados con el asunto.

Piense siempre antes de hablar, no de respuestas al zar. Lo que le diga a su niño puede marcar su adultez y la forma de relacionarse con sus parejas. No está mal pedirle unos minutos para planificar lo que va a decirle.

Hasta los 6 años los peques no saben lo que es sentir pudor o vergüenza, pero es buen momento para hablarles sobre ello. Llamar los genitales por su nombre (vagina y pene). Que haya naturalidad al referirse a sus partes íntimas.

A partir de los 7 años, cuando el chico pregunte sobre sexo, se le debe pedir que cuente dónde escuchó sobre el tema, quién lo dijo, por qué quiere saber y qué cree al respecto. Siempre es bueno conocer a los amiguitos de nuestros hijos y sus costumbres.

Cada vez los chicos tienen más acceso a los móviles y ordenadores con Internet. Por ello debemos supervisar lo que miran y con quienes hablan es esencial. No se trata de violar su privacidad, sino de vigilar su seguridad. Por ello debemos revisar el contenido de sus teléfonos, tabletas y computadores. Mejor aún, crear confianza para que sea ellos quienes lo muestren.

Atención a situaciones irregulares o de peligro

Los abusos, irrespetos o violaciones de contenido sexual lamentablemente están presentes en cualquier sociedad. No se trata de obsesionarse con ello, pero si es necesario estar alertas ante señales que pudieran sugerir que nuestros hijos pudiesen ser víctimas. Por ello es fundamental ganarnos su confianza. Comunicarle sobre los peligros que puede correr de forma clara y sin dramas. Explicar qué acciones son muestras de cariño y cuáles no. Explicarles que ningún adulto, incluidos parientes y amigos, tienen derecho a tocar sus genitales o pedirles que se lo hagan a ellos.

Igualmente, tienen que indicarles cómo responder si se ven envueltos en ese tipo de situaciones y la forma de pedir ayuda. Además, hacerles ver que el cuerpo es su templo y que nadie tiene derecho a irrumpir en él sin su consentimiento. Claro, a medida que crecen, hay que hablarles sobre las implicaciones que conlleva intimar con alguien.

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