Por qué es más difícil la relación padre e hijo que madre e hijo

Conoce lo que debes cambiar para mejorar la relación

Rompe las barreras y mejora la relación con tus hijos

Para comenzar, debemos recalcar que ninguna relación es fácil, todas las relaciones en algún momento pueden pasar por un tiempo de quebrantamiento en el que una de las dos partes no se sienta bien.

Una relación para que sea exitosa necesita de una buena comunicación y confianza. En las relaciones de padre e hijo y madre e hijo siempre hay algo que varía, y es la dureza con la que generalmente manejan las situaciones. De hecho, Leticia Galeón quien es una psicóloga, nominada a los Doctoralia Awards explica lo siguiente:

“La forma en que hemos sido criados influye en la educación que tenemos y en cómo nos relacionamos con los demás, y por supuesto con nuestros hijos. Hay muchas probabilidades de que una persona criada en la dureza y en la firmeza mantenga ese modelo que ha recibido y le cueste mucho cambiarlo respecto a sus hijos”.

“En ese tipo de educación suele haber una ausencia de cariño, de conversación sobre las emociones, y por ello vemos adultos que no sabe comunicarse de otra manera, especialmente con su familia. Pero lo cierto es que también hay adultos que han sido criados así y luego hacen un gran trabajo y esfuerzo por dar a sus hijos eso que a ellos les faltó. Y lo logran” Detalla Galeón.

Hay padres que muchas veces dejan a un lado el cariño y el afecto a los pequeños y esto sin duda alguna repercute en la relación con su hijo.

La relación madre e hijo es más sencilla

Generalmente, los padres que no son tan afectivos con sus hijos es porque en su infancia no lo fueron con ellos. Muchas son las familias que acostumbrar a tratar diferente a los niños y a las niñas en cuanto al cariño.

El cariño de un padre es uno de los más puros que existe y debe ser expresado siempre. Comúnmente, las madres dejan a un lado estos paradigmas que generalmente, son machistas. Esta experta hace hincapié en lo siguiente: el machismo no hace más que alejar a los padres del cariño de sus pequeños.

Uno de los comentarios que mayormente se hacen es el de “los chicos no lloran”, “solo las niñas pueden llorar”. Este tipo de comentario lo que causa es el que el niño reprima sus emociones contigo y no te exprese lo que realmente siente.

“Somos seres emocionales y todas las emociones son necesarias y adaptativas. Llorar es una forma de adaptarnos a una situación que es triste o que nos conmociona mucho, y sirve para liberar energía, para regularnos. Por suerte nuestra generación ha avanzado mucho, hay más conocimiento sobre la inteligencia emocional, sobre el cuidado, el cariño y lo necesarios que son para generar nuevos apegas, y que esto termine influyendo en el adulto que será ese niño. Ahora se está haciendo mucho mejor desde la educación tanto en los colegios como en casa con los familiares”. Recalca Galeón.

– Los padres tienden a no demostrar sus sentimientos

Los padres evitan demostrarle a su pequeño lo que sienten, es por eso que ellos también lo hacen.

“En realidad no hay que esperar a una edad concreta para tener un acercamiento hacia tu padre y si tú como hijo quieres hacerlo. Por supuesto, nos puede ser más fácil cuando vemos que nuestros padres, que son abuelos, se comportan con sus nietos de esa manera”.

“Pero cualquier momento es bueno para hablar incluso de ellos, de cómo hemos podido vivir en casa esa educación, de que hemos notado carencias… La comunicación siempre es un aliado para cualquier tipo de relación, y en la familia mucho más porque se comparte mucho más”. Plantea Galeón.

– Porque nunca obtuvieron contacto físico con sus padres

Otro de los motivos es porque cuando niños no tuvieron contacto físico con sus padres. “Muchos padres no han sido cercanos físicamente con sus hijos y quizá esto puede ser una puerta para acercarnos a ellos cuando queramos acortar distancias. Poner la mano en el hombro, hacer una caricia en la espalda…”

No tienen por qué ser gestos muy invasivos, porque entiendo que, si no se ha tenido esa relación antes, nos puede costar, aunque seamos cariñosos”.

“Eso es una forma de mostrarnos cercanos a esos padres que a lo mejor han sido distantes. Aunque ellos, por su educación o sus vivencias, no sean capaces de abrazar, estoy segura de que recibirán esos gestos muy a gusto. Que no sean cercanos, afectivos, emocionales no tiene nada que ver con que no les guste recibirlo”.

“Si somos capaces de romper esa barrera nosotros, estamos facilitando que ellos la puedan romper hacia nosotros”.

La relación madre e hijo o padre e hijo no tiene por qué ser rígida. Lo mejor y lo más conveniente para ambos es que esta se cultive con amor, y afecto de las dos partes.

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