Qué es la pregorexia

La obsesión de mantener el peso y no engordar durante el embarazo, dejar de comer lo necesario para evitar el aumento de peso, hacer ejercicio físico en exceso, provocar el vómito, etc., son síntomas de que una mujer embarazada está sufriendo pregorexia.

Anorexia en el embarazo

Muchas mujeres tienen obsesión por el peso y por no engordar, por lo que extreman la dieta comiendo menos de lo que necesitan para satisfacer las necesidades energéticas diarias. Esta actitud lleva a algunas mujeres a sufrir un trastorno de la conducta alimentaria, en este caso hablamos de anorexia. Cuando esta obsesión por controlar el peso para no engordar se produce durante el embarazo, se denomina anorexia del embarazo o pregorexia. Hay que aclarar que la pregorexia no es exactamente anorexia como algunos creen, aunque sí es cierto que comparte muchos síntomas, casi se podía decir que es una patología que se encuentra en una fase previa a la anorexia.

Vamos a intentar aclarar qué es la pregorexia de una forma más concreta, ya que como hemos indicado no es exactamente anorexia. El término fue utilizado en el año 2008 en Estados Unidos y procede de la combinación de las palabras anorexy y pregnancy. Describe a aquellas mujeres que están embarazadas y procuran no aumentar de peso y mantenerse delgadas, para ello reducen la ingesta de alimentos por debajo de los valores que son necesarios para mantener un embarazo saludable.

Estas futuras mamás en algunos casos recurren a forzar el vómito, algo que como sabemos es característico en la bulimia. Esto ocurre cuando de forma forzosa, como por ejemplo una celebración familiar, comen lo que consideran más de la cuenta, posteriormente intentan eliminar lo que han comido de más a través del vómito. También se recurre a realizar ejercicio físico en exceso, hasta el punto de que se pone en riesgo su salud y la del futuro bebé.

Resulta curioso saber que en la mayoría de los casos, las mujeres que padecen pregorexia han recibido información sobre la importancia de disfrutar de una dieta saludable y variada en beneficio del buen desarrollo del embarazo, sin embargo, en el momento en el que se empiezan a producir los cambios físicos y observan cómo su cuerpo empieza a aumentar de peso, obvian estas recomendaciones y deciden reducir la ingesta de alimentos. Lamentablemente pesa más la presión social de los patrones estéticos del denominado cuerpo 10 o cuerpo perfecto, que el bienestar del futuro bebé, hay que decir que no hace ningún bien toda esa información que circula por la red sobre mujeres embarazadas haciendo ejercicio físico, y mostrando que a pesar del embarazo se mantienen en forma.

La obsesión por la imagen es más importante que la necesidad de aumentar de peso durante el embarazo, unos kilos de más que son necesarios para el desarrollo del bebé y el bienestar personal. No comer lo necesario durante el embarazo puede causar todo tipo de problemas en la gestación, se puede experimentar una disminución del líquido amniótico, provocar una restricción del crecimiento intrauterino, sufrir un parto prematuro o que el bebé tenga un bajo peso al nacer, etc. La futura mamá corre el riesgo de sufrir una descalcificación ósea, alteraciones hormonales, problemas cardiovasculares y otros problemas de salud.

¿Cuáles son los síntomas de la pregorexía?

Las mujeres que padecen este trastorno ganan muy poco peso durante el embarazo e incluso experimentan una pérdida de peso. Suelen llevar a cabo una restricción alimentaria, se evitan comidas y se descartan todos aquellos alimentos que pueden contribuir al aumento de peso, además se opta por productos bajos en grasas, calorías, azúcares, etc. Realizan exceso de ejercicio y hablan continuamente sobre la necesidad de mantener el peso, tienen fatiga excesiva (algo lógico por la carencia de nutrientes), algunas fuerzan el vómito por lo que pueden tener problemas gástricos, dolores de cabeza, mareos, etc.

En el momento en el que la pareja o un familiar detecta el posible trastorno alimentario, es necesario intentar buscar ayuda profesional para evitar los mencionados riesgos para la salud del bebé y de la propia futura mamá. Intentar ayudarle de forma personal es un error, psicólogos y pediatras son las personas cualificadas que llevarán a cabo la terapia oportuna para intentar ayudar a quien padece pregorexia, sin embargo, sí que pueden proporcionar apoyo, algo importante que forma parte del tratamiento.

Es importante que las futuras mamás tomen conciencia sobre la importancia que tiene una buena alimentación y un estilo de vida saludable para que el bebé se desarrolle correctamente, el aumento de peso es algo necesario y normal, además es algo transitorio.

Foto | Torsten Mangner

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