La salud metabólica de la futura mamá puede tener un impacto duradero en el bebé

Una investigación apunta que es necesario que la futura mamá cuide su salud metabólica, ya que aumentar de peso en exceso durante el embarazo, o tener niveles elevados de azúcar, puede provocar un impacto duradero en el bebé. Aunque el recién nacido nazca con peso normal, puede desarrollar sobrepeso u obesidad en años venideros.

Huella de la obesidad en los recién nacidos

Una investigación realizada por expertos del Centro Kaiser Permanente concluye que las madres que aumentan de peso por encima de lo normal durante el embarazo, o que tienen niveles elevados de azúcar en sangre, podrían dejar la “huella” de la obesidad en sus hijos, incluso si los bebés nacen con un peso normal y sin ningún problema de salud.

Los expertos consideran que es muy importante la salud metabólica de la futura mamá, ya que podría tener un impacto duradero en el bebé. Según las conclusiones, es posible que el feto se estuviera adaptando a un entorno sobrealimentado, ya sea a partir del peso adicional que gana la madre durante la gestación, o a través de los valores de azúcar en sangre. Pero esta es una hipótesis y no se conoce el mecanismo concreto que provoque la mencionada asociación y cómo se aplica esa “huella” de la obesidad en el bebé.

Para llegar a esta conclusión los expertos realizaron un seguimiento a 24.141 madres y sus hijos, nacidos entre el año 1995 y el año 2003, todos ellos habían nacido con un peso normal. Tras analizar los datos, se constató que los hijos de aquellas madres con sobrepeso en el embarazo o que habían tenido niveles elevados de azúcar en sangre, tuvieron un mayor riesgo de sufrir obesidad. Por otro lado, los hijos de las madres que sufrieron diabetes gestacional (un nivel muy elevado de azúcar en sangre), tuvieron un riesgo aún mayor de sufrir obesidad.

Según el análisis de los datos, estos niños tenían un 30% más riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad entre los 2 y los 10 años, que los niños cuyas madres habían tenido niveles normales de azúcar en sangre. Los hijos de las madres que habían aumentado 18 kilos o más durante el embarazo, tenían un 15% más probabilidades de sufrir sobrepeso u obesidad en comparación con las madres que aumentaron menos de 18 kilos de peso en el embarazo.

Se evidencia que un nivel elevado de azúcar en sangre durante la gestación incrementa el riesgo de obesidad en los niños en mayor proporción que el aumento de peso. Como decíamos, los niños habían nacido con peso normal, pero de algún modo se marcaron en su organismo las condiciones en las que vivieron durante los meses que estuvieron en el interior del vientre materno. Los expertos descartaron otros posibles factores que pudieran alterar los resultados, como por ejemplo la edad de la madre, el IMC antes del embarazo, etc.

Esta investigación y sus resultados no hacen más que evidenciar que los eventos vividos durante el embarazo, hablando del peso y del azúcar en sangre, afectan a los niños en los años venideros. Los investigadores comentan que es bastante obvio decir que es mejor prevenir que curar, no hay que esperar a ver si el niño aumenta de peso en años venideros para intentar poner remedio, el remedio debe empezar antes del embarazo, las mujeres deben disfrutar de una alimentación equilibrada, seguir un estilo de vida saludable y controlar el aumento de peso en la gestación.

Podéis conocer más detalles del estudio del Centro Kaiser Permanente a través de este artículo publicado en la revista científica Maternal and Child Health Journal.

Foto | Matt Johnson

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