Extraños cambios que sufre el cuerpo durante el embarazo

La gestación suele ser un momento esperado y hermoso para muchas mujeres, sin embargo ese entusiasmo y alegría puede empañarse. El cuerpo empieza a dar señales poco estéticas y hasta bochornosas. Conoce algunas de las más raras

Estas extrañas cosas surgen en el embarazo

No todo es color de rosa. Aunque cada persona es distinta, muchas mujeres experimentan extraños cambios en el cuerpo durante el embarazo. El organismo está gestando un nuevo ser y las evidencias son notorias, pero no siempre glamurosas. La sobrecarga hormonal es la primera en hacer mella, desatando un cúmulo de emociones a veces incontrolables. Las ansías de llorar, la sensibilidad y la necesidad de afecto salen a relucir más de lo normal. Incluso, algunas embarazadas desarrollan una habilidad para «adivinar» los sentimientos de otros. ¿A qué se debe? A la capacidad que tienen de captar más detalles y gestos en los rostros, según lo descrito en diversos estudios.

Hasta el subconsciente puede sufrir modificaciones cuando se está encinta. Evidencia de ello es que los sueños suelen ser más reales, insólitos e intensos. Soñar es una forma de liberar o canalizar el estrés, es por ello que todos los miedos y expectativas de la futura madre afectan el «contenido» de sus sueños. ¿Qué curioso no?

Extraños cambios en el cuerpo de las embarazadas

Corporalmente los cambios pueden ser dramáticos e inesperados. Al inicio de la gestación, algunas mujeres ven con asombro cómo su vagina se torna de color azul. La rareza ocurre porque se eleva el flujo de sangre a esa zona. La vulva y el cuello del útero también toman esa tonalidad, pues las venas del área se inflaman. La situación puede agravarse con el crecimiento del feto. Extraño, pero las transformaciones no acaban allí.

A casi ninguna mujer le desagrada que su melena crezca y se haga fuerte y brillante durante la gestación, hecho que suele suceder. Pero, así como se ve aumentar su cabellera, puede que crezcan los vellos en zonas indeseadas. El monte de venus, por ejemplo, se torna más abundante, oscuro y esponjoso. Igualmente, aparecen pelos oscuros en la barbilla, alrededor de los labios, en las mejillas y en los pezones. Similar suerte corren las piernas, la espalda, el abdomen y los brazos.

Si parecer un primate no te resulta asombroso, hay otra característica que tal vez sí lo hará. Las mujeres embarazadas deben cambiar la talla de sus zapatos. Muchas ven con horror cómo sus pies se hacen más grandes, hasta dos tallas más. La causa es la retención de líquidos, que causa el incremento del volumen de las extremidades. También influye el alza en el peso. El largo de los pies también se eleva. Incluso, tras el parto muchas terminan calzando más que antes.

La piel se lleva todas las medallas

La piel es el órgano más extenso del cuerpo y tal vez por eso sea normal que se vea más afectado por lo que ocurre durante la gestación. Manchas inusuales están entre las rarezas que le aquejan. Una línea oscura y gruesa suele prolongarse desde el ombligo hacia abajo. Al parecer se trata de un recuerdo corporal de cuando era un embrión. En esa parte fue donde se unió la piel cuando era ella la que estaba desarrollándome en el vientre materno. En las mujeres de piel morena es más común que aparezca.

Otras manchas oscuras se forman en las mejillas, bigote y frente. Los pezones también oscurecen, así como la entrepierna, las axilas y el área debajo de las nalgas. Obviamente resulta poco estético y muchas se alarman. Lo bueno es que tras el parto suelen aclararse. Usar protector solar y cremas hidratantes hipoalergénicos es lo más conveniente para disminuir el efecto o evitar que se agrave.

Las estrías son otras marcas innegables del embarazo. Esas líneas rojizas con forma de arañazos aparecen en muslos, senos, caderas y el vientre. El aumento dramático de peso hace que la piel se estire y las capas superficiales se rompan, generando este tipo de cicatrices. Mucho dependerá de la herencia y del cuidado de la piel.

Y los momentos bochornosos

Estar en una reunión y que se escape una sonora flatulencia sin duda es un bochorno que ninguna mujer querría vivir. Pero cuando se está embarazada es perfectamente normal que suceda. La incontinencia de los pedos ocurre gracias a la presencia de las hormonas relaxina y progesterona. Entre sus efectos se encuentra el aflojar los músculos del esfínter. Por eso muchas mujeres no se pueden contenerte.

Por si fuera poco, su estómago le puede jugar una mala pasada. La presión que ejerce el bebé hace que digerir los alimentos sea un proceso más lento, aparezca la acidez, el reflujo y los eructos, así que hay que ser pacientes y comprensivos. ¿Y si pierde un diente? Es factible, pero no hay que llegar a tanto. Con cuidados y atención especializada puede evitarse, pero hay otros problemas bucales que no son tan fáciles de prevenir. La llamada “gingivitis del embarazo” suele atacar con fuerza. Por ello la importancia de ir al doctor y reforzar la higiene dental.

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