¿Existen realmente los antojos?

Los antojos son alteraciones en la futura mamá que puede provocar la necesidad de comer algo en un momento determinado y con una cantidad fuera de lo normal. Este tipo de alteraciones puede deberse bien a una necesidad extra de cariño y atención por parte de la madre o bien por alguna carencia de tipo físico.

Así pues, lo que conocemos tan tradicionalmente como los ‘antojos’, que le provocan al bebé una mancha en la piel, no existen. Tampoco es cierta la creencia de que hay que comer por dos, ya que la cantidad de calorías que se debe aumentar en la dieta de una embarazada no son muchas. En el caso de que a una futura mamá le apetezca comer cosas raras, deberá acudir a su especialista para que determine si tiene la falta de alguna vitamina.

El antojo no deja de ser una necesidad irrefrenable y difícil de contener.

Dicho esto, cabe decir que los antojos en sí existen, naturalmente, pero no provocan esos efectos secundarios a los que las abuelas nos tienen acostumbradas. Es decir, un antojo puede surgir por diferentes motivos, por un lado por una necesidad de la madre que en momentos determinados puede necesitar un extra de mimo, de cariño o de atención y, por otro, porque es posible que tenga alguna carencia y su organismo se la esté pidiendo a gritos. No hay que olvidar tampoco que un embarazo supone muchas alteraciones en el cuerpo de la mujer y requiere de cuidados y ayuda por parte del futuro papá.

Además, con los antojos tanto el papá como la mamá actúan de manera conjunta sobre una necesidad que ya está provocando el propio bebé, por lo tanto, antes de nacer,  ya están trabajando en equipo. Con los antojos el papá puede sentirse útil  dentro del mecanismo de la vida. De todas formas no hay que olvidar que cada vida es un mundo, cada embarazada puede vivir los antojos de una manera distinta, sólo ella sabe de sus necesidades en un momento dado.

También debemos tener en cuenta que un embarazo puede provocar cambios tan extremos como que devore con gusto un alimento que nunca en la vida le había gustado a la futura mamá y, en cambio, no sea capaz ni de probar otros que le habían gustado desde siempre. Todo ello se debe al proceso natural del embarazo. En estas alteraciones también deberíamos incluir los olores, ya que el olor es otra sensación que puede provocar molestias en una mujer embarazada. Todos estos cambios se producen porque el cuerpo de una mujer embarazada tiene un extra de hormonas que ocasionan este tipo de trastornos pasajeros.

Así pues, vemos que los antojos existen, pero cómo un factor que ayuda a la futura mamá en sus carencias tanto de cariño como físicas. Con todo, siempre escucharemos a alguna abuela decir lo de siempre: le ha salido un antojo al niño”.

Foto por Xelcise en Flickr

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