El tacto vaginal en el embarazo

El tacto vaginal en el embarazo, se lo sigue practicando, para determinar las condiciones del cuello uterino y de la posición de la cabeza fetal.
No todos los especialistas lo usan, pero para muchos continúa siendo de gran utilidad.
Hay una teoría que habla de que el tacto vaginal, podría reemplazarse, observando la línea púrpura de la embaraza. Más sobre esta teoría en este artículo.

El tacto vaginal, si bien es muy común que se lo siga utilizando por muchos obstetras, es una práctica que por estos días, está siendo dejada de lado, ya que con las ecografías pueden verse todos los detalles y obtener información valiosa acerca del cuello uterino y de la posición fetal.

Tacto en el Embarazo

Tacto en el embarazo, una técnica usada por lo especialistas

Además para muchos especialistas, y sobre todo para las mujeres embarazadas, representa una técnica invasiva. De hecho en mi experiencia personal, en ninguno de mis dos embarazos me lo han practicado, claro que los mismos han sido muy tranquilos y ambos por suerte, han transcurrido con total normalidad. No obstante, el tacto vaginal, tiene sus indicaciones y para muchos profesionales de la salud, sigue siendo de mucha utilidad, por lo que se lo sigue utilizando.

Para todas aquellas mujeres, que nunca les han hecho un tacto vaginal, veamos de qué se trata. El tacto vaginal en el embarazo, consiste en la introducción del dedo índice y corazón en la vagina de la mujer, con la finalidad de obtener información acerca de la consistencia y dilatación del cuello uterino y para conocer la posición de la cabeza fetal.

Puede realizarse en varios momentos de éste, por ejemplo al comienzo del mismo para detectar infecciones vaginales en base a las características del flujo, pero generalmente se lo practica al final del embarazo, para conocer como está el cuello del útero y de la presentación del feto.

El tacto vaginal, no sólo se utiliza durante el embarazo, ya que en la mujer fuera del estado de gestación, sirve para determinar el estado de sus órganos reproductivos, por ejemplo se puede valorar si hay prolapso de útero (en el suelo pélvico), quistes o si el tamaño de los órganos es normal.

A pesar de que muchas mujeres tienen el temor de que el tacto vaginal puede ocasionarle algún daño a su bebé, no tienes de que preocuparte, ya que con el tacto vaginal, no es posible llegar hasta el útero que es el lugar en donde está contenido tu bebé.

El caso es que el tacto vaginal en el embarazo da cierta información útil al especialista. Por ejemplo, en la primera etapa del embarazo a través del tacto vaginal se puede determinar si existe o no amenaza de aborto. Mientras que en el segundo trimestre se puede determinar si existe «incompetencia cervical», es decir, que el orificio cervical se dilate entre 2 o 3 centímetros y de lugar a la necesidad de realizar un cerclaje cervical, es decir una pequeña intervención para cerrar el cuello del útero. En el tercer trimestre el tacto le da información al especialista de si existe o no amenaza de un parto prematuro. Con lo cual, podemos observar que la información que puede dar un tacto en el embarazo pude ser muy útil.

De todas formas, hay dos matices importantes a tener en cuenta con el tacto vaginal en el embarazo. Por un lado, realizar un tacto vaginal a una mujer embarazada puede ser una invasión de la privacidad y de la intimidad de la mujer, por ello es necesario informar y obtener su aprobación, para que ella esté preparada y dispuesta a que se lo realicen, de esta forma posiblemente será menos invasivo, menos doloroso y menos incómodo, al menos, por su experiencia muchas mujeres consideran que este matiz es importante. Por otro lado, los diagnósticos a través de los tactos vaginales son valoraciones subjetivas, es decir, no siempre lo realizará el mismo profesional y no siempre se realizará en la misma postura en la mujer.

De todas maneras, el tacto vaginal, tiene que evitarse en el momento de la rotura de membranas, ya que pueden introducirse microorganismos desde el exterior o desde la vagina hacia el cuello del útero, lo que sí le podrían ocasionar algún tipo de infección al bebé.

Debes saber, que el tacto vaginal, se realizará sólo con tu consentimiento y sólo si éste se justifica, como dijimos anteriormente. Y que generalmente, se te lo practicará, cuando tengas signos de un parto inminente o te encuentres en la fase activa del trabajo de parto.

Existe una teoría, aunque sin demasiadas evidencias científicas, de la cual he escuchado hablar en un documental de televisión que trata el tema de las embarazadas y los partos.

En el mismo, se hablaba de que los tactos vaginales podrían reemplazarse, observando y midiendo, la línea púrpura que se ve en las embarazadas que están a punto de parir.

Esta línea va desde el ano hasta la rabadilla y va subiendo a medida que la dilatación avanza.

La misma, se va midiendo cada cierto tiempo durante el trabajo de parto y dependiendo de los centímetros que alcance, indica los centímetros de dilatación que tiene el cuello uterino de la mujer. Cuando la dilatación es completa, esta línea púrpura, medirá unos 10 centímetros. Una técnica simple que ya está siendo utilizada en los partos naturales y por muchas matronas.

Otra cuestión son los tactos vaginales a la hora del parto. Ya que está establecido hacer tactos vaginales, la cuestión es saber cuántos y por qué hay que hacerlos. El por qué es más o menos comprensible, ya que a través del tacto vaginal el especialista, ya sea el ginecólogo o la comadrona, puede determinar si el bebé viene en buena postura, si se está dilatando, etc. Otra de las cuestiones es cuántos deben realizarse, según la Organización Mundial de la Salud, los tactos vaginales en el trabajo de parto deben realizarse cada cuatro horas aproximadamente o si la embarazada tiene sensaciones de pujo se realizan antes.

Foto | Daquella manera

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