¿Cómo es un parto en el agua?

Para reducir el dolor y mejorar la movilidad de la madre, se ofrece la posibilidad de un parto en el agua. Si te ha tentado la idea, es propicio que conozcas sus beneficios y riesgos

Beneficios y riesgos del parto en el agua

Fuente: www.kayabirth.com en Pinterest

Aunque existen diversos procedimientos para traer a un bebé al mundo, muchas mujeres deciden elegir aquellos que implican mayor naturalidad. Comprobar cómo es un parto en el agua brinda la posibilidad de prescindir de medicamentos y recibir múltiples beneficios. Conocido también como parto acuático, disminuye notablemente la tensión a la que es sometido el cuerpo de la madre durante el alumbramiento.

Quienes defienden la realización de un parto en el agua afirman que se trata de un procedimiento sencillo. Sin embargo, solo está indicado para embarazos de bajo riesgo y siempre bajo la supervisión de un especialista. Que la pareja decida realizarlo en casa no es lo mejor, pero hay países donde se hace con el apoyo del equipo médico pertinente.

Cómo es un parto en el agua

Para este tipo de alumbramiento natural es necesario contar con instalaciones adecuadas. Se quiere una bañera espaciosa, cuya temperatura alcance los 37 ºC durante todo el proceso. Si es posible, la pareja también debe ingresar a la tina como acompañamiento.

Cuando la calidez del agua se asemeja a la del cuerpo humano, se reduce la producción de adrenalina, lo que relaja los músculos durante el parto y mejora la dilatación, sin tanto dolor. De hecho, pocas veces la mujer suele requerir anestesia o episiotomía (corte del periné para que sea más fácil la salida del infante).

Como beneficio adicional, esta técnica proporciona mayor comodidad a la madre, la cual debe permanecer en postura vertical dentro de la bañera, favoreciendo la expulsión del chiquitín. Es importante que el personal médico monitoree el nivel bacteriológico del agua y la salud del bebé constantemente.

Algunas ventajas

El parto dentro del agua tiene mucha utilidad para garantizar la facilidad de movimiento de la madre, ya que su cuerpo estará flotando. Asimismo, la labor de parto es mucho más corta, aliviando el malestar y disminuyendo considerablemente el dolor.

En el caso del bebé, no será tan forzado su cambio de entorno, pues pasará del vientre de mamá a un líquido tibio, conociendo los estímulos externos poco a poco: luces, sonidos, cambios de temperatura y contacto con otros seres humanos. Sin duda, el parto en el agua permite un mayor control y participación a la mamá, que con la técnica tradicional. Esto se debe a que ella puede elegir entrar o salir de la bañera cuando guste, mientras se rodea de un ambiente más sereno y amable.

Riesgos de la técnica

Durante un nacimiento en el agua se puede producir sangrado excesivo de la madre, por lo que es importante que el personal médico permanezca durante todo el proceso. En este sentido, el quirófano debe estar preparado para atender cualquier situación y garantizar el traslado de la madre y su bebé.

Una vez que el parto ha terminado, es importante que el bebé se saque rápidamente del agua, pero la mezcla de sangre y líquido puede dificultar la maniobra. Esto puede provocar un desgarre del cordón umbilical y, en el peor de los casos, una hemorragia.

Sea cual sea el mecanismo elegido, es esencial que la pareja consulte al ginecólogo de confianza. Aunque se trata de un proceso natural de la mujer, conlleva riesgos tanto para ella como para la criatura. Si te causa curiosidad, quizás quieras ver este vídeo de un parto en el agua. 

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