Algunos consejos para un buen sexo durante el embarazo

En la mayoría de los casos (los sanos, principalmente) el sexo no representa una amenaza contra la buena viabilidad del embarazo, lo cual se suele pensar comúnmente, así se diga lo contrario hasta el hartazgo. Aún así no provoque daños, la continuidad del sexo en la pareja se verá alterada en la etapa de pre-parto, esto es debido a los invariables cambios hormonales que la mujer sufrirá, causando que el apetito sexual se retraiga o impulse según dado el caso.

En la mayoría de los casos (los sanos, principalmente) el sexo no representa una amenaza contra la buena viabilidad del embarazo, lo cual se suele pensar comúnmente, así se diga lo contrario hasta el hartazgo. Aún así no provoque daños, la continuidad del sexo en la pareja se verá alterada en la etapa de pre-parto, esto es debido a los invariables cambios hormonales que la mujer sufrirá, causando que el apetito sexual se retraiga o impulse según dado el caso.

En el primer caso, sea por el agotamiento al llevar en su interior un peso extra, la sensibilidad de los senos que se vuelven “ariscos” al contacto o por la posible vergüenza o pudor tras la deformación natural de la cintura, en los meses de la etapa final. En cambio, por el otro lado, la consecución de masa corporal extra (voluptuosidad de las carnes) le sentará bien a su semblante, lo que la hará sentirse más atractiva que de costumbre, y, por ende, no descarta sino más bien potencia una actividad sexual más continua.

Eso si analizamos la parte femenina, pero esa no es la única cara de la moneda, pues las relaciones sexuales no son de una sola persona. Preguntémonos, al hombre, ¿Le apetece comúnmente tener relaciones sexuales con su mujer embarazada? Si bien este no sufre (o goza) cambios hormonales, no significa que la percepción de la situación sea indiferente a los cambios femeninos.

En relaciones abiertas, de mucha confianza, suelen discutirse o presentarse quejas sobre el físico de su respectiva pareja: “estás muy gordo(a), debes ejercitarte”; “estás muy pálida(o), sal más seguido de casa para que te dé el sol”; o similares. Aunque en este caso no haya desidia que cause la deformación del físico de la mujer, eso no significa que motive el mismo placer o apetito sexual al hombre, quien verá a su lindísima mujer hinchar los abdominales cual globo de helio, lo cual no resulta la imagen más atractiva y sexy de una mujer, que si bien es natural y completamente conocido por todos, condiciona o retrae al lado libidinoso masculino por tratarse de una amorfa (en el simpático sentido de la palabra) que solicita coito.

(Pongamos el caso hipotético del hombre que) la esbelta figura, los pechos firmes y redondos y el trasero también firme que le cautivaron de su ahora mujer en una primera impresión han sufrido unos retoques naturales nada favorables a la imagen de ella, quedando intactos (apelando a los buenos sentimientos del cónyuge) los sentimientos, pero, ¿Acaso a alguno de nosotros(as) le atrae el sexo moral, ético, sentimentalista? Si es que existen. O acaso es el deseo carnal, la atracción física, lo que promueve una actividad sexual, ¿Verdad?

Este punto puede entenderse como una perspectiva superficial del asunto, pero tiene asidero y es compatible por la mayoría de las partes. Si la intensidad sexual disminuye en el período pre-parto, no significa precisamente, es más casi en lo más mínimo, que el amor también ha disminuido, sino que las condiciones físicas no son un punto a favor de esta etapa, que retomará su media en el primer año de post-parto, al verse reestablecidas la mayoría de las virtudes físicas de la mujer, si no es que alguna se ve afectada tanto para bien como para mal. Entonces, se recomienda seguir una rutina deportiva para usufructuar la voluptuosidad adquirida por el embarazo.

Para hacer didáctico el presente artículo, presentaremos algunas sugerencias para la pareja en esta difícil, a la vez de bonita, etapa:

1. Consultar siempre con un médico la situación del embarazo, en cuyo diagnóstico indique si es que es seguro seguir con la misma intensidad sexual que antes de la gestación.

2. Antes hicimos mención de la importancia de la concesión de la pareja a la hora de la toma de decisiones, por lo que siempre será importante, no sólo en esta efímera etapa, la comunicación entre ambos de manera abierta, en la que las necesidades y preocupaciones quedarán expuestas y listas para solucionarse.

3. El disfrute será el indicativo perfecto para saber si es que se está haciendo lo más adecuado. Si en esa continuidad se sienten cómodos, tanto en el aspecto físico como emocional, no habrá necesidad de hacer variaciones por precaución. Si es que hacen modificaciones que sea por puro gusto y placer.

4. La predisposición y sentido del humor será siempre un factor a tomar en cuenta para que la relación no se debilite en esta instancia. Así la continuidad sexual no sea la misma, es importante hacer saber a su pareja que el apoyo y amor sigue siendo incondicional de su parte. Tenga siempre presente que el estado emocional de la madre sí afecta al bebé, así que es recomendable evitar cualquier molestia, estrés o preocupación mientras esté en su estado.

5. Si es que el embarazo ha sido calificado de alto riesgo, deberán esperar al diagnóstico post-parto del médico antes de reanudar las actividades sexuales.

Foto: Love to Know

6. El sexo durante el embarazo será un excelente ejercicio muscular que ayudará la mujer a la hora del parto.

7. La posición sexual menos recomendada en la etapa pre-parto es la de “el hombre encima”, pues en esta el hombre puede cargar su peso sobre el abdomen de la mujer embarazada, lo que podría resultar perjudicial, por ser casi como un golpe así como un esfuerzo innecesario de ella para soportar ese peso. En todo caso, se recomienda las posiciones “la mujer encima”, “penetración de lado”, “penetración desde atrás”, por ser estas en las que la mujer controla y acomoda el peso de ambos.

8. El orgasmo de la mujer puede beneficiar al bebé, pues las endorfinas liberadas tras este producen sensaciones de bienestar, trasferidas al bebé por medio del cordón umbilical.

9. Los primeros cuatro meses, que son los menos perceptibles para el hombre, son los más difíciles para la mujer. Luego, en la segunda etapa, este malestar no estará presente, por ello la mujer estará mejor dispuesta a la reanudación del sexo, aunque es probable que al hombre no le provoque a esas alturas. Simpática paradoja.

Seguir estas enumeradas sugerencias con la relatividad del caso. Espero con el mayor gusto que les sea de gran utilidad.

Foto: ADN
Foto: Univisión

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