¿Qué es la tortícolis congénita?

La tortícolis congénita es la tercera anomalía músculo-esquelética más frecuente en el recién nacido. Los bebés tienen la cabeza ladeada con el mentón apuntando hacia el lado contrario debido a que han sufrido una lesión del músculo esternocleidomastoideo, sea por una mala posición adoptada en el interior del vientre materno, por un parto complicado, etc.

Tortícolis en los bebés

La tortícolis es un tipo de trastorno del movimiento caracterizado por contracciones musculares mantenidas o intermitentes en la zona del cuello, afectando especialmente al músculo esternocleidomastoideo y al músculo angular del omóplato. Afectan en menor medida a un grupo de tres pares de músculos situados a los lados del cuello que se denominan escalenos, que provocan que la cabeza se incline.

La tortícolis congénita se da en los bebés recién nacidos, aunque se puede manifestar al primer o segundo mes de vida, los pequeños tienen la cabeza ladeada con el mentón apuntando hacia el lado contrario y la razón de este problema es que han sufrido una lesión del músculo esternocleidomastoideo, lesión causada por un parto complicado, un parto instrumental o por una mala posición adoptada en el interior del vientre materno. Estas son las causas más frecuentes, aunque existen otras más raras de las que se sospechará cuando no se produzca una evolución y mejora del trastorno.

Como en la tortícolis de los adultos, el principal problema en la tortícolis congénita es que el bebé mirará siempre hacia el mismo lado, ya que la lesión impide mirar hacia el lado contrario. Esto hace que resulte más complicado brindar al pequeño lactancia materna, además, al apoyarse siempre en el mismo lado de la cabeza, se incrementa el riesgo de que sufra plagiocefalia. Algunos expertos comentan que la plagiocefalia se puede prevenir y no afecta al desarrollo neurológico del niño, sin embargo, cada vez existen más evidencias de que puede afectar al desarrollo cerebral normal de los bebés derivando en retrasos de este desarrollo.

En algunos casos de tortícolis congénita, la sobrecarga de peso en la zona afectada del cuello puede ocasionar la aparición de un bulto que, a su vez, puede provocar diversas asimetrías en la estructura del rostro y en la cabeza del niño. El tratamiento de la tortícolis en los bebés dependerá de su gravedad y de la edad, generalmente se sigue un programa de ejercicios físicos y las medidas posturales centrados en la movilización del cuello. En este caso, será el fisioterapeuta quien enseñará a los padres a realizar los ejercicios, marcando las pautas de cuando se deben llevar a cabo. Básicamente son ejercicios de estiramiento diarios para mejorar la actividad del músculo afectado.

Sobre estas líneas podéis ver algunos de los ejercicios que se realizan en el tratamiento fisioterápico de la tortícolis muscular congénita, tercera anomalía músculo-esquelética más frecuente en el recién nacido.

Aquí explican que además de estos ejercicios, se procura estimular a los bebés para que giren la cabeza hacia el lado lesionado, para ello se les pueden enseñar juguetes por ese lado de forma que se le obliga a girar la cabeza para mirar. También es conveniente que el bebé esté boca abajo mientras esté despierto, de este modo se contribuye a reforzar la musculatura del cuello y la espalda, como valor añadido, se reducirá el riesgo de que se pueda producir una deformación craneal.

En la mayoría de los casos, la tortícolis congénita se resuelve en poco tiempo y sin dejar secuelas, en unos pocos casos es posible que se deba llevar a cabo una intervención quirúrgica, todo dependerá de la causa del trastorno y su gravedad.

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