No cubras el carro de tu bebé con un pañuelo. ¡Puede ser peligroso!

Las altas temperaturas son perjudiciales para la salud de niños menores de cuatro años, pues son más propensos a la deshidratación. Si no quieres que tu bebé se vea afectado, no tapes el carrito con un paño.

No cubras el carro de tu bebe con un pañuelo. ¡Puede ser peligroso!

Es muy común ver en la calle cómo los padres cubren los carros de sus bebés con una toalla o pañuelo, principalmente cuando arrecia el molesto resplandor del sol o para protegerlos del calor. Sin embargo, esta práctica puede ser peligrosa ante altas temperaturas.

Los infantes menores de cuatros años, aún más, los menores de un año, tienen una limitada reserva de líquidos, y su temperatura corporal aumenta con mayor rapidez, si se compara con la de los adultos. Esto implica que son más sensibles a olas de calor o deshidratación.

Otra consecuencia común de tapar la carriola del niño en un clima caluroso, es la dificultad de verlos a través de la tela. En este sentido, los padres no son conscientes del estado del pequeño, que tal vez se queja sin llorar.

Especialistas señalan que aunque la creencia popular indica que tapar el carro resguarda al bebé del calor, nada está más lejos de la realidad. Se sugieren otras alternativas como las sombrillas de los carritos o, simplemente, la cancelación de salidas durante las horas de mayor calor en el verano. Y es que entre las consecuencias más graves se halla el ahogamiento y la asfixia. 

Efectos del calor en los niños

Como se dijo, los niños suelen perder fluidos corporales con mayor ligereza que los grandes, lo que hace que se deshidraten fácilmente. Adicionalmente, transpiran en menor cantidad, y no son conscientes de evitar movimientos o esfuerzos que agudicen el calor.

Los efectos de un día caluroso son diversos, pero el sarpullido es de los más habituales. Asimismo, es normal que luzcan aún más cansados y menos activos cuando hacen actividades como jugar o saltar, si están en edad de hacerlo.

La hinchazón de extremidades  también destaca entre los síntomas más preocupantes del calor, sobre todo en manos, pies y tobillos. Aunque no sucede todo el tiempo, un desmayo puede ser probable, y algo que debe preocupar.

Toma en cuenta que los bebés tardan en desarrollar mecanismos de regulación de temperatura corporal, por lo que su piel estará más caliente, aunque no sude. En ciertas situaciones puede mostrar dificultad visible para respirar o fiebre.

Si tu pequeño está de mal humor, no duerme correctamente, no parece descansado, incluso después de estar acostado largas horas, y ha perdido el apetito, es posible que el calor esté molestándolo, así que toma medidas al respecto.

Medidas para evitar los efectos del calor

Si deseas evitar que el calor afecte a tu niño, tomar ciertas precauciones será vital:

  • Evita la exposición prolongada al sol. Los bebés son más propensos a quemarse la piel.
  • No salgas con tu bebé en las horas más calurosas del día.
  • No lleves a cabo actividades extenuantes con tu bebé durante la ola de calor.
  • Si vas a la playa o al campo, cubre a tu hijo con una gorra y aplica protector solar de amplio espectro.
  • Hidrata a tu bebé con regularidad. El agua será ideal para mantenerlo fresco. También puedes recurrir a zumos antes, durante y después de realizar cualquier actividad.

Números alarmantes

Investigaciones han arrojado que la temperatura dentro de una carriola cubierta puede superar los 12 grados en apenas media hora de exposición, poniendo en grave peligro la salud del infante.

Expertos sugieren que los padres vigilen la correcta ventilación del coche, verificando las entradas de aire que permita el cobertor. Lo ideal es que se recurra a telas como velos o mosquiteros para tapar al niño. Además de permitirte observarlo con mayor facilidad, hará que él respire correctamente a través de la tela.

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