Los probióticos contribuyen a reducir el riesgo de asma en la infancia

Una investigación estadounidense concluye que una cepa de probiótico denominada Lactobacillus rhamnosus GG (HRLGG), es eficaz para reducir el riesgo de asma en la infancia. Esta cepa favorece una remodelación taxonómica y metabólica de la microbiota intestinal del bebé, promoviendo, además, la proliferación de células especializadas en la supresión de la respuesta inflamatoria anormal.

Probióticos

Durante los últimos años se han realizado varios estudios en torno a los beneficios que ofrecen los probióticos en los niños, se ha constatado que pueden aliviar los síntomas de la dermatitis atópica, proteger contra la obesidad infantil si se administran en el embarazo, retrasar la intolerancia al gluten, son eficaces en el tratamiento de la ictericia en bebés, etc.

Pues bien, hoy conocemos un nuevo estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos), en el que se concluye que los probióticos contribuyen a reducir el riesgo de asma en la infancia si son introducidos durante el desarrollo de los bebés que tienen mayor riesgo de sufrir la enfermedad.

Los expertos explican que el probiótico Lactobacillus rhamnosus GG (HRLGG) es lo suficientemente potente como para contribuir de forma temporal en una remodelación taxonómica y metabólica de la microbiota intestinal del bebé, destacando que promueven la proliferación de células especializadas en la supresión de la respuesta inflamatoria anormal, por el contacto con partículas inofensivas que están presentes en el aire, manteniendo la tolerancia de las vías respiratorias.

Según estudios anteriores, la reducción de determinados géneros bacterianos de la microbiota intestinal de los bebés de 1 a 3 meses se asociaba a un mayor riesgo de desarrollar asma. Sabiendo esto, los expertos iniciaron su ensayo con un grupo de 25 bebés con riesgo de asma y otro de 29 bebés sanos, cada grupo se dividió a su vez en dos grupos para recibir de forma aleatoria un suplemento diario de Lactobacillus rhamnosus GG o un placebo durante seis meses.

Los investigadores recogieron periódicamente muestras de heces de todos los bebés participantes, desde el nacimiento y en periodos de tres meses hasta que cumplieron los 12 meses de edad, todas las muestras fueron analizadas para determinar el perfil de la microbiota en cada etapa. En las muestras recogidas a partir de los seis meses se realizaron, además, análisis metabolómicos LC-MS (espectrometría de masas por cromatografía líquida), para evaluar todos los metabolitos.

Paralelamente se recopilaron datos demográficos, dietéticos y de enfermedades que se sufrieron durante todo el periodo del estudio. Al realizar las comparativas de los datos recabados se comprobó que en los bebés que tenían riesgo de asma y que recibieron el probiótico, aumentó la diversificación de la microbiota intestinal bacteriana equiparándola a la de los bebés sanos, recordemos que anteriormente hemos comentado que los bebés con riesgo de asma sufrían una reducción de determinados géneros bacterianos de la microbiota intestinal.

El uso de probióticos en la infancia podría formar parte de las estrategias para la prevención del asma en los grupos de riesgo, de todos modos, los datos deberán ser ratificados en nuevos estudios y con una muestra mayor de bebés. Podéis conocer más detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Nature Communications.

Foto | Ana_Cotta

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