Los mejores consejos para que el bebé duerma toda la noche

Las actividades nocturnas deben ser tranquilas

Uno de los principales problemas con el que nos encontramos muchos padres que tenemos bebés en casa es el del sueño. Conseguir que un bebé duerma toda la noche es una tarea prácticamente imposible, aunque hay algunos consejos muy útiles que podemos poner en práctica para que duerma lo mejor posible. Por supuesto, cada niño es un mundo y tiene sus propios hábitos, así que debemos adaptar estos consejos a nuestro hijo para que realmente tengan el efecto deseado.

Los recién nacidos duermen hasta 16 horas diarias. Por supuesto, no duermen todas estas horas de forma continuada, sino que lo hacen en pequeñas siestas a lo largo tanto del día como de la noche. El patrón de sueño de los más pequeños suele ser variable al principio, y a medida que pasan las semanas se va regularizando. Para los tres o cuatro meses de edad, muchos bebés son capaces de dormir al menos cinco horas seguidas. Es a partir del primer año de vida cuando empiezan a dormir siete u ocho horas por la noche.

  1. Rutina: los bebés necesitan una rutina para todo. Lo primero y más importante es evitar sobreestimular a nuestros hijos a última hora de la tarde porque podría dificultar que estén tranquilos para dormir. A partir de las 18:00 horas debemos llevar a cabo actividades que resulten tranquilas y relajantes, como darles un baño, escuchar música clásica o incluso leerles un cuento. Lo ideal es empezar estas actividades antes de que los más pequeños estén demasiado cansados, en una habitación tranquila.
  2. Cama: el momento idóneo en el que debemos llevar a los niños a la cama es cuando estén soñolientos, pero todavía despiertos. De esta manera los más pequeños van poco a poco relacionando la cama o la cuna con el proceso de quedarse dormidos. Siempre hay que acostar a los bebés boca arriba, y retirar de su alrededor objetos blandos y mantas.
  3. Tranquilidad: los más pequeños también necesitan su tiempo pata tranquilizarse. Al llevar al bebé a la cuna o a la cama es muy probable que llore o haga un berrinche hasta que encuentre una posición cómoda y finalmente se quede dormido. Debemos mantener la calma.
  4. Cuidados nocturnos: y, por último, tenemos que dar a los niños cuidados nocturnos de manera sosegada. Si por ejemplo tenemos que darle de comer a nuestro hijo o calmar su llanto, lo ideal es hacerlo con voz suave y luz tenue.
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