Fimosis y adherencia banaloprepucial

La fimosis y la adherencia balanoprepucial, son dos características comunes en los niños varones pequeños.
Generalmente, las mismas, se resuelven por sí solas antes de los cuatro años de edad.
Sólo un pequeño porcentaje necesitará una circuncisión, una sencilla técnica quirúrgica que consiste en quitar el exceso de piel que recubre el glande.
Conoce todo acerca de la fimosis y las adherencias del prepucio en los niños, en este post.

Si eres mamá o papá de un varoncito menor de cuatro años, este artículo te interesará.

Habrás notado que especialmente durante los controles mensuales del primer año de vida de tu pequeño, el pediatra, entre todos los exámenes que le realiza (talla, peso, circunferencia de la cabecita, reflejos plantares), también le examina su pene, en especial su prepucio.

Las fimosis, son muy comunes en los niños pequeños

Las fimosis, son muy comunes en los niños pequeños

De esta manera, el médico le retrae el prepucio, para comprobar si el mismo, se corre fácilmente.

Quizá, nunca te haya mencionado el doctor, la razón por lo que hace esto, o nunca se te ha ocurrido preguntarle sobre el tema, lo cierto, es que este examen es de rutina, ya que un 80% de los bebés, presentan una adherencia del prepucio, que impide que éste se corra con facilidad, no permitiendo la exposición total del glande.


Se cree que esto, es para proteger al pene, del amoníaco de la orina, pero también puede deberse a un factor hereditario.

Cuando además de esta adherencia banaloprepucial, existe una estrechez del prepucio, se lo llama fimosis, y esto, puede provocar dolor al intentar retraerlo.

Las adherencias prepuciales, suelen corregirse solas

Las adherencias prepuciales, suelen corregirse solas

Además de las molestias o dolor, que esto puede ocasionar, produce una dificultad para higienizar correctamente el pene del pequeño, lo que puede derivar en infecciones, llamadas balanitis, las cuales se dan por acumulación de esmegma entre el glande y la piel.

Si estas adherencias o estrecheces no se corrigen, puede acarrear problemas, cuando el niño sea mayor y comience a experimentar sus primeras erecciones, dado la extrema sensibilidad que experimentará en el glande, haciendo imposibles sus relaciones sexuales.

Pero afortunadamente, las fimosis y adherencias, se corrigen por sí solas alrededor de los dos, tres años o cuatro años.

Lo que algunos pediatras recomiendan ante la presencia de estas adherencias, es la práctica de ejercicios que se le pueden practicar al niño, en forma regular, por ejemplo al momento de bañarlo, que consiste en retirar suavemente el prepucio, para que se vaya “despegando”, aunque hay otros profesionales que no están de acuerdo con esta técnica.

Otro de los tratamientos prescriptos generalmente, es colocar una crema local, en base a corticoides, las cuales ayudan también a despegar el prepucio.

Si con estas medidas, no se logra corregir la fimosis, y surgen otros problemas derivados como infecciones urinarias, o del glande, y alteraciones el chorro de orina, entonces sí, se recurre a la cirugía, que se conoce con el nombre de circuncisión, una intervención sencilla, la cual consiste en quitar el prepucio que recubre al glande, la misma práctica que suelen practicarles los judíos a los bebés.

Fuente: Medwave
Foto 1 de Libertinus
Foto 2 de Borja Barba

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