Aprender inglés antes de saber hablar

Cada vez más padres y expertos defienden el aprendizaje simultáneo de dos lenguas para sus hijos des de que son bebés. Algunos, porqué hablan dos lenguas dentro del mismo matrimonio o pareja, y otros porqué han decidido hacer un esfuerzo para que sus hijos incorporen una segunda lengua de forma natural y primeriza.

Los niños tienen una altísima capacidad para asimilar idiomas.

Después de pasarnos años y años estudiando inglés y no ser capaces de mantener una discusión con una mínima fluidez, muchos se preguntan cómo lo deben hacer fuera de nuestro país para dominar tanto una lengua que no es la suya. Las respuestas son muchas: aquí doblamos las películas en vez de subtitularlas en versión original, aquí nos pasamos toda la primaria y secundaria repitiendo las mismas lecciones, etcétera, etcétera. Visto lo visto, muchos se preguntan si no hubiera sido mejor haber aprendido la lengua desde pequeñito, pequeñito. Cuando dicen que todo es más fácil y natural.

Pues bien, cada vez más los padres están intentando que sus niños crezcan, desde recién nacidos, en un entorno bilingüe. Algunos, porque hablan dos lenguas dentro del mismo matrimonio o pareja, y otros porque han decidido hacer un esfuerzo para que sus hijos incorporen una segunda lengua de forma natural y primeriza. Los expertos dicen que si se consigue una exposición suficiente en cada idioma, los dos idiomas de un niño bilingüe pueden ser tan sólidos cómo el idioma único de un monolingüe. Y las combinaciones son infinitas: español-inglés, catalán-español, francés-alemán…

Los niños son como una esponja. Absorben todo lo que les rodea, de forma que la fonética inglesa se les puede quedar grabada en la mente, incluso si ninguno de los padres les habla este idioma. A partir de juegos, mínima y música, enseñados por profesores o a través de DVDs también se puede entrenar la mente de los bebés, de forma que los niños sean capaces de distinguir el sonido de las palabras de una lengua que no es la suya, la materna. Incluso antes de saber hablar.

En 1997, el equipo de neurólogos del hospital Memorial Sloan Kettering, de Nueva York, comprobó que el cerebro de un niño es capaz de memorizar dos lenguajes en forma simultánea en una misma región de la corteza cerebral, utilizando un único grupo de neuronas, a diferencia de los adultos, quienes al adquirir un segundo idioma lo almacenan en un área distinta. En términos prácticos, esto significa que mientras más pequeños sean los niños, el aprendizaje de idiomas más natural y simple será, ya que no hacen el proceso de traducir el pensamiento de un idioma a otro, como los adultos.

Aún así, hay quién discute la naturaleza del bilingüismo precoz y defiende el retraso de la exposición a la segunda lengua, hasta que el niño no tenga un firme entendimiento de una lengua materna. Una alternativa, cada vez menos compartida por los expertos y los padres.

Foto de dos niños por Kris Hoet en Flickr


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